Somos Lo Que Hay: «todos somos monstruos»

Publicado el 6 de abril del 2013 | ~

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Por Hannah Clause

“Somos Lo Que Hay” de Jorge Michel Grau (México, 2010) utiliza la idea de la normalidad frente a lo no-natural para expresar un sentimiento de injusticia en las relaciones entre los pobres y el mundo circundante, y cómo los conflictos entre los caracteres monstruosos de esta familia latinoamericana forman una identidad compleja y quedan grabados en la memoria de la audiencia. Esta película está inserta en el género cinematográfico del terror, pues usa los tres tipos de horror: monstruo, gótico sicológico y grotesco.  En las muchas escenas grotescas es obvio que la familia de caníbales son monstruos, pero además nos enfrentamos al hecho que realmente representan partes de nosotros mismos. Pues a través de los temas de hambre y poder podemos ver el monstruo de sociedad en que nos hemos convertido y cómo operamos cómodamente en él también.

El tema del hambre en este filme demuestra un hambre colectiva de la pobreza en América Latina. Obviamente, hay un hambre literal de la miseria. Y aquí es presentada en el hecho que la familia está desesperada por encontrar comida, en este caso, la comida son otros seres humanos. Pero, además, es el hambre emocional que también está presente por cuanto los personajes no sólo necesitan comida, sino todas las demás emociones humanas. Así, esta hambre entre los caracteres muestra un estómago que nunca se puede llenar. Y al tratar de usar otras cosas, como violencia, sexo y autoridad, aún no pueden a llenar este vacío, pues nada les funciona.

Lo más obvio es la presencia de sexo. Hay dos ejemplos que muestran este aspecto. El primero, es cuando Julián (hermano del medio) interactúa con las prostitutas. Es muy violento y en una escena gore trata de violar a la prostituta rehén, cuando ella aún está atada en la cocina.  El otro ejemplo es Alfredo (hermano mayor) quien se está besando con otro hombre en un club, pero esto es al mismo tiempo, deseo y hambre, pues lo hace con la idea que después se lo comerá. Ambas situaciones representan la desesperación para lograr conexión emocional, allí existe un “hambre” emocional. Los conflictos del hambre y, esencialmente el ritual del sacrificio (a cargo de la Madre) es un tipo de comunicación  colectiva y social, muy enferma, pero comunicación al final, que crea un reflejo de la comunidad atávica a la cual pertenece esta familia disfuncional.

El resto de los personajes (policías corruptos, prostitutas vengativas, jóvenes gays marginales) en total crean una identidad que unifica la memoria de un pueblo oprimido desde siempre, pero a la vez, cada uno es parte de la identidad compleja y personal del marginado contemporáneo. El poder y relaciones entre la familia son muy interesantes en este filme, porque nos muestran aspectos de identidad propia y colectiva de los jóvenes latinoamericanos pobres y, al mismo tiempo, incluye las relaciones de género, algo inusual en filmes más tradicionales de terror y gore.

Así, Julián representa el ‘id’, los instintos básicos y animales. Aunque nos podemos identificar con él, pues a veces queremos ser el macho, el violento y fuerte para resistir los problemas en el mundo, especialmente cuando se vive en la pobreza. Alfredo, en cambio, es el ‘superego’, la moral, el responsable del destino de la familia. Al final de la película se sacrifica, y podemos sentir su idea de sacrificio, pues todos hemos necesitado hacer lo mismo en alguna ocasión. Pero también, él no quiere ser el líder de la familia, y ese conflicto de responsabilidad y presión de su rol de género (pues se nos retrata como gay reprimido) también es algo que todos nos podemos identificar. Sabina (la hermana menor) es el ‘ego’, la lógico y racional. El paradigma invertido aquí es en realidad ella, pues es el líder aunque sea una mujer.  Esta muestra de roles de género y que las mujeres latinas tienen el conocimiento pero no el poder, pues no se les permite tener poder, ella lo soluciona con astucia e intriga. Este trío de hermanos  es un todo monstruoso, un sistema cerrado enfermo, aunque sus identidades también forman parte de nuestra identidad, y nos muestran cómo funcionan las relaciones de poder entre los miembros de cualquier familia que vive en la pobreza.

El final de la película nos deja con la imagen desafiante de Sabina en primer plano, con una mirada peligrosa, acechando entre la gente.  Así podemos ver un monstruo literal en medio de la sociedad ignorante, pero en realidad en ese final, todos “somos monstruos” como bien le explica su madre a los hermanos. Pues en Latinoamérica Somos Lo Que Hay.

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