Jodorowsky triunfa en la capital del cine fantástico

Publicado el 7 de noviembre del 2013 | ~

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Por Nieves Espías y Marino Rodríguez

Alejandro Jodorowsky ya es un asteroide, un pequeño satélite de Marte, como debe ser. Sólo le faltaba eso en su currículo al octogenario artista chileno, que hace unos días viajó al festival de cine fantástico más antiguo e importante del mundo, el de Sitges, donde, como en anteriores ocasiones, fue recibido con entusiasmo. Un regreso a Sitges para presentar su vuelta al cine tras 23 años apartado de él. Un retorno por partida doble: «Jodorowsky’s Dune«, un documental sobre su ambicioso, megalómano, fascinante y finalmente frustrado proyecto de adaptar al cine la novela de Frank Herbert a mediados de los 70, que ganó el premio del público del festival y una mención del jurado, y «La danza de la realidad«, su nueva película, presentada fuera de competición.

Aunque él no dirige el documental -lo ha hecho el joven Frank Pavich-, «Jodo» se erige en protagonista de gran parte del metraje explicando sus ideas para adaptar «Dune» -quería que fuera un filme-LSD que expandiera la conciencia de todos los habitantes de la tierra- y descacharrantes anécdotas sobre como fue convenciendo para participar en la producción a H.R. Giger, Moebius o Pink Floyd y a ¡Dalí, Orson Welles y Mick Jagger! para que encarnaran a algunos de los principales personajes.

«La danza de la realidad«, como diría el recordado crítico de cine barcelonés José Luis Guarner, no es tanto una obra maestra -como sí lo son «El topo«, «La montaña sagrada» y «Santa sangre«- como la obra de un maestro. En  ella el artista chileno adapta la primera parte de su autobiografía homónima, que publicó años atrás. Es un viaje fantástico a su pasado. Transmite su rico mundo interior en una época muy concreta de su vida, la infancia que vivió en la árida, reseca, población chilena de Tocopilla. Con ello descubrimos, atónitos, el origen de su surrealismo y de esa mirada tan lúcida y mágica hacia el individuo, y que a través de la creación de unos cuadros muy íntimos le han llevado, a lo largo de su longeva carrera, a concebir singulares obras en los más diversos campos del arte.

Nos describe el origen consciente y subconsciente de su mundo cultural, artístico y emocional. Visión cargada de paradojas, como la vida misma: amorosa y triste, política y caótica, cultural y pobre, social y solitaria, dura y tierna, valiente y llena de remordimientos, sexual y reprimida, atrayente y repelente… Recrea las escenas en ese submundo que tanto gusta a Alejandro Jodorowsky: el circo, los enanos, los tullidos, los chamanes… y esa locura con la que se enfrenta el cineasta sin miedos ni pudores.

Los personajes tienen fuerza, como la fuerza de su creador, que a sus 84 años ha dirigido con pulso firme este largometraje, contando con su esposa como diseñadora de vestuario, con su hijo Brontis como protagonista masculino y con otros dos de sus hijos (Adan y Axel) en roles destacados.

Como siempre el gran maestro no deja indiferente y abre una puerta hacia otro mundo, desconocido por el espectador, pero fascinante, con escenas llenas de simbolismo, onirismo, surrealismo, poesía, algunas impagables, como cuando la felliniana madre -que interpreta todos sus diálogos cantando, como en una ópera-  orina sobre el padre, gran admirador de Stalin, para librarle de la peste, o las estrambóticas performances publicitarias con las que un enano trata de captar clientes para la tienda de la familia Jodorowsky. Si tenemos que ponerle algún pero a «La danza de la realidad«, diríamos que nos parece un tanto larga (129 minutos) porque se recrea en algunas escenas demasiado tiempo, sin aportar contenido ni poesía extra, y que la fotografía no está tan cuidada como en sus mejores filmes.

Puede considerarse que el de Alejandro Jodorowsky no es un cine fácil, pero el espectador inquieto agradecerá una vez más la originalidad, energía y pasión que atesora.

Aqui tienen el link del trailer del documental «Jodorowsky’s Dune»:
http://youtu.be/wa6mUXRvKH8

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