Ciencia ficción judía feminista: alteridad oportuna

Publicado el 16 de octubre del 2013 | 10

El_Golem

Ciencia ficción judía feminista: alteridad oportuna (parte 1 de 3)

Por Jorge Isaac Zeballos Stepankowsky

(originalmente publicado como una reseña sobre SF, feminismo y judaísmo con ocasión del WisCon (http://en.wikipedia.org/wiki/Wiscon)

 

José, el intérprete de sueños, narrado como si fuese Josefa. El ‘kemmer’, un período donde las personas escogen el sexo que desean. Un golem mujer nacida de un macetero en Nueva York. Una “nice jewish girl” casada con un alienígena choptaqui. Estas son algunas de las premisas que  la Ciencia Ficción (CF) feminista propone para ampliar lo que entendemos por judaísmo. Escrita por judías ateas y creyentes, la creativa CF judía sacude como el tañido de un shofar, que desde los márgenes irrumpe para quienes buscan algo más que el misógino realismo mágico de las historias del Baal Shem Tov.

El binomio feminismo y CF hasta hace poco no figuraba en mis archivos. Como seguidor del comic y la literatura fantástica, siempre todo me pareció cómodamente masculino hasta que ruborizado, descubrí tres cosas: Primero, que sí; existe una CF femenina. Segundo, que puede ser más conflictiva que la CF heteronormativa con sus pilotos ‘descubre-planetas’ como las grandes aventuras del piloto Pirx o los viajes de Ijon Tichy, grandes antihéroes salidos de la imaginación de Stanislaw Lem. Y tercero, que las argonautas distinguidas de esa CF que trastoca paternalismos, son feministas y judías.

Que el machismo persevera incluso en el campo de las utopías literarias es fácil constatar. Por suerte para mí, vivo en Wisconsin, el Estado donde la creme de la creme de la CF se reúne para WisCon, la convención anual de ciencia ficción feminista más importante del mundo. Una oportunidad para congregar lo mejor de la academia, la literatura y el activismo feminista.

En WisCon descubrí un foro fresco y radical, y gracias a uno de sus productos, la revista Femspec, he podido instruirme sobre la literatura feminista, pues plasma bien su lema que es “el journal feminista interdisciplinario dedicado a la crítica de la CF, la fantasía, el realismo mágico, surrealismo, mito, folklore, y otros géneros supernaturales”.

Así aprendí que la CF feminista es imposible definirla como una sola teoría sobre el estado y tratamiento de las mujeres. En su lugar, es mejor pensarla como “un conjunto diverso de feminismos” que incorpora el conflicto a la teoría y la práctica.

También he aprendido que la CF hecha por mujeres está muy conectada al contexto social e histórico en el que viven, y que suelen crear futuros diversos o mundos alternativos para examinar cómo la tecnología cambia las relaciones de género y los papeles sociales.

Para aquellos en permanente estado de sospecha, la CF feminista será un regalo. A un relato fantástico por lo general una utopía o distopía, el énfasis de género agrega conflicto y relevancia al reflexionar sobre “la importancia de los procesos colectivos, consideraciones del impacto de la tecnología en el medio ambiente; la naturaleza de la violencia; las dinámicas del separatismo lésbico; y la naturaleza del racismo”[1]

 

Las pioneras se cuestionaron el “Eshet Jail”[2]: Crítica a la maternidad virtuosa.

Cómo en toda historia humana hay pioneras. Entre estas se haya Leslie F. Stone (nacida Rubenstein) y Judith Merril, escritoras en la seminal revista “Pulp Fiction” entre 1920 y 1930.  Ambas utilizaron la CF como una herramienta para examinar aspectos y sentimientos esperados sobre la maternidad, asunto desatendido por la CF escrita por hombres.  Por ejemplo, en “Cosmic Joke” (1935) Stone presenta el agobio de ser madre bajo las consecuencias de la Gran Depresión, y cuestiona los supuestos de género sobre la crianza de los hijos durante la década de 1930.[3] Por su parte, a fines de 1940, Merril (nacida Grossman), sionista, marxista, luego trotskista, y una de las pocas mujeres del influyente núcleo neoyorkino de CF “The Futurians”, satiriza el aspecto estereotipado de la maternidad judía que es incapaz de ver lo malo en sus hijos.

 

Marge Piercy: una mente creativa nacida con ‘pañales rojos´

Luego de las pioneras viene una “segunda ola” de CF femenina. No es de extrañar, que las escritoras judías adquiriesen protagonismo. Ellas son portadoras de una larga tradición de creación fantasiosa de formas de vida artificial por reproducción no heterosexual. El caso típico  es la leyenda judía del Golem de Praga, muy explorada por Marge Piercy en “Él, ella y ello” (1991).

Poeta, novelista y activista política, Piercy es una prestidigitadora con mucha tznius secular. Lleva el pelo estilo Cleopatra y tiene 60 y pico años. Ella nació en una familia interreligiosa pobre en Cleveland y se crió en la obrera Detroit. El yiddishkeith le viene por su madre, y su contacto con la Shoá por su primer marido, Marci Schiff un judío francés del cual se separó por disputas respecto a los roles espósales. Por lo general la acompaña Ira Wood, su tercer marido, activista radial y escritor también. «Somos un equipo», explica Piercy en cada oportunidad.

Siempre responde con precisión, en especial cuando hay tensión entre la vida cotidiana y su espiritualidad. Ella deja sus hasbores (opiniones) en claro: “Presta aguda atención a ese problema que se avecina, pero no dejes que ensucie tu celebración del shabbes«.[4]

Escribe Marge Piercy “las palabras son la magia para abrir el cielo y la tierra”. Me gusta  su frase porque ella misma es una especie de Loeb de Praga o Merlín. En efecto, ha utilizado su talento para crear casi una veintena de novelas sobre política, erotismo, feminismo, judaísmo y mucho más en el amplio arco del universo CF.

“La poesía permite exorcizar mis impulsos autobiográficos», declaró Marge en Femspec. Curiosa declaración pues como poetisa, una de sus más exquisitas colecciones es “The Art of Blessing the Day: Poems With a Jewish Theme” (2000).[5] Su lectura es zambullirse en confidencias simpáticas, tales como como su aprendizaje del hebreo hace sólo pocos años atrás, o la nostalgia y alegría  que surge en el poema “The rabbi’s granddaughter and the Christmas tree”. Se trata de una poesía de compromiso, altamente personal y de verso libre que recorre aspectos íntimos como las rimas sobre su bubbe Hannah Hannah Levy Bunnin Adler, la hija de un rabino lituano quien le dio su nombre hebreo, Marah. Versos sobre su zeyde Morris, un sindicalista asesinado mientras organizaba una unión de panaderos, o pensamientos respecto a su madre Bert, con quien tuvo una relación agridulce, comparecen en contextos de fantasía transformando la poesía de Piercy en manifiestos de una generación.

En otra entrevista para Femspec, Piercy narra como las fantasías desafiaron los tópicos de género, tanto como, las obras de la imaginación que afrontaron el Holocausto y el antisemitismo en los Estados Unidos son responsables por influir en su trabajo. Ella siempre recuerda su infancia en una sociedad emponzoñada por el odio hacia los movimientos sociales que se desenvolvían a su alrededor. Cómo ocurre muchas veces en sociedades autoritarias o fanáticas, el desasosiego provocó en Marge hacer lo que la CF hace: imaginar cómo sería la vida si las cosas fuesen diferentes en la historia.

Por ejemplo, «Él, ella y ello» es una embriagadora novela ciberpunk. Una historia de amor en el año 2059, entre Shira, una mujer del mundo moderno y Yod, un cyborg ilegal. Desde un punto de vista tecnológico, sus vidas son retratadas desde el regreso de Shira desde Yakamura-Stichen, una ciudad multinacional hasta su shtetl natal de Tikvá, una ciudad libre judía. Todo bajo el contexto de una guerra del año 2017, que lo cambió todo cuando un terrorista lanzó un artefacto nuclear que destruyó el mundo tal como lo conocemos.

En la novela, Piercy hábilmente pone en paralelo la historia de Shira y Yod con la de Java y José. Dónde José, es el golem del gueto judío de Praga del XV. Es que Yod aunque se parece a un ser humano, es un organismo cibernético que tiene el poder de una gran bomba en su interior. Para sorpresa de sus pares, Yod tiene sentimientos y la capacidad de aprender de las interacciones sociales. En otras palabras, Yod puede aprender por sí mismo al experimentar el medio ambiente.

Piercy menciona también muchas otras nuevas tecnologías que surgen después que enclaves de las grandes corporaciones sustituyen a los gobiernos. También hay una nueva disciplina, la psicoingeniería, que ha creado una interfaz entre las personas y las grandes inteligencias artificiales. Por ejemplo, Shira es capaz de decir la hora, simplemente al pensar que tenía que saber qué hora era y luego de leer el reloj interno que tiene en la comisura de la córnea de un ojo que tiene implantes de retina, que utiliza para corregir su miopía hereditaria. Sin embargo, Piercy describe más, mucho más. Mientras las personas montan Horsicles (caballos robots), transitan por veredas móviles y utilizan autos flotantes, la tarea principal de ese mundo es proteger sus datos contra piratas informáticos.

Pero lo rupturista de su CF no está en la imaginación tecnológica, está en las sociedades que erige. Desde la «República» de Platón buena parte de las utopías han sido dictadas por hombres. De utopías escolásticas a mundos basados en el socialismo real, son siempre comunidades muy racionales, planificadas y jerarquizadas en grado extremo, incluso con el grupo social del que viene el autor en la cumbre de la pirámide. Por eso en CF Piercy ilumina porque pone el acento en el borde. Por ejemplo, Tikvá es una ciudad anárquica, un oasis fértil, lúbrico y familiar en mitad de un desierto postizo.

Como la mayoría de los lugares imaginados por mujeres, el shtetl del futuro es muy animado, todo se discute y argumenta, y la forma de tomar las decisiones es abierta. Demás está decir que el personaje Shira creció en una familia matriarcal. Educada por su abuela, opina que su madre es una especie de burócrata frustrada de mediana edad

¿?, ¿Qué es lo delicioso de todo esto? Que se trata de ciencia ficción judía. Ciencia ficción feminista. Ciencia ficción judía-ídischista. Ciencia ficción judía-kabalista-kibutziana. “Él, ella y ello» tiene la capacidad de echar un vistazo a lo que estamos creando en comparación con lo que realmente queremos crear.

Continuará…


[1] Sally M. Gearhart, “Future Visions: Today’s Politics: Feminist Utopias in Review”. En, Women in Search of Utopia: Mavericks and Mythmakers, editado por Rohrlich y Hoffman Baruch.. New York: Schocken Books, 1984. Pág. 296.

[2] Eshet Jail («??? ???», «mujer virtuosa»). Poema en honor a la esposa (Proverbios). Está escrito en forma de acróstico alfabético y describe a la mujer ideal. Con muchas interpretaciones, en distintas épocas, ocupa hoy un lugar central en el imaginario judío y el ritual del shabbat tradicional.

[3] Davin, Eric Leif. Partners in Wonder: Women and the Birth of Science Fiction, 1926-1965. Lanham, Mariland: Lexington Books, 2006. Página 103.

[4] Horowitz, Sarah. “Marge Piercy”. En, Jewish Women’s Archive (JWA). http://jwa.org/encyclopedia/article/piercy-marge

[5] http://margepiercy.com/portfolio-items/the-art-of-blessing-the-day-poems-with-a-jewish-theme/

10 respuestas a “Ciencia ficción judía feminista: alteridad oportuna”
  1. Juan Pablo dice:

    Espero la 2da parte, mientras empiezo curioso a buscar los nombres que aqui aparecen. Me gustaria saber sobre escritoras más contemporaneas

  2. Maria Jose Azocar dice:

    Interesantisimo articulo. Que grande cualquier esfuerzo por pensar utopias. Se nos da facil pensar en un mundo sin clases sociales, pero dificil se ha hecho pensar un mundo sin diferencias sexuales.
    Si bien es cierto que esta ciencia ficcion trajo nuevos temas (el legitimo derecho a no querer ser madre! oh si!), es cierto tambien que al final se cuestionaron todo, incluido si hay temas «propios» de hombres y mujeres, de lesbianas, de judias y etcs. Despues de todo, un mundo querido por mujeres no necesariamente es mas inclusivo o menos jerarquizado; sino como dijo el autor, las utopias es el ejercicio de pensar un mundo diferente desde el lugar en que cada unx esta es cierto, pero tambien imaginando si las cosas fueran diferentes en la historia que nos trajo hasta este lugar.
    Se venden estos libros en Chile y en espaniol?

    • marnovoa dice:

      Estimada Mª José
      Lamentablemente estos libros están en inglés y creo, se pueden comprar en su formato digital. En las siguientes entregas aparecerán autoras que sí están en español. Desde ya, en el área feminista-futurista, pero no judía, te recomiendo a la chilena: Elena Aldunate (han publicado sus cuentos reunidos hace un par de años) y la escritora argentina: Angélica Gorodischer y sus obras «Trafalgar» y «Kalpa Imperial».

  3. Maxine dice:

    Esta nota inmediatamente me hizo pensar en el alucinante «He, She and It» de Marge Piercy, y veo que sí la incluiste. He devorado las novelas de Piercy que siempre conjuega el feminismo y el judaismo.

    Pero falta otra obra de ficción, «The Handmaid’s Tale» de Margaret Atwood. Se da en un contexto similar a «He, She and It», el territorio que una vez era los EEUU, ahora devastado y llamado la Republica de Gilead, donde reina una teocracia totalitaria en que las mujeres sirven solo para reproducir, al estilo de Bilja y Zilpa. Ahora me entra una duda de si Atwood es judía, pero su novela sí tiene un marco judío-futurista.

    Otro que no es ciencia ficción sino recreación de hechos antiguos es The Red Tent, de Anti Diamant, narrada en la voz de Dina, una voz y mirada decidamente feminista.

    • marnovoa dice:

      En el caso de Margaret Atwood y su alucinante distopía: «El cuento de la criada», es más bien una sociedad totalitaria de corte fascista-cristiano fanático. Pero sí es decididamente feminista-futurista. Las otras autoras que hay que leer, en este mismo género, son Ursula K. Le Guin y la premio Nobel, Doris Lessing («Los matrimonios entre las zonas tres, cuatro y cinco» es realmente fascinante).

  4. Valeria dice:

    Cuando publican la segunda parte? Gracias, 🙂

  5. Jaru dice:

    Bueno el artículo. Mientras esperamos la segunda parte, recomiendo leer De cuando en cuando Saturnina, una novela de ciencia ficción feminista desopilante, de la escritora anglo-boliviana Alison Spedding. No sé si se vende en Chile, pero Bolivia está tan cerquita…

Responde a Maxine