Ciencia Ficción Judía Feminista: alteridad oportuna (parte 3 y final)

Publicado el 30 de octubre del 2013 | ~

ed418637-984e-4f18-bb5d-b2ec71a4c71e

Por Jorge Isaac Zeballos Stepankowsky

 

CF femenina: Agentes interplanetarias, héroes permutados y matrimonios mixtos

De igual modo, muchos escritores judíos de CF, no sólo mujeres, a menudo usan los tropos de la CF para exponer cómo los matrimonios mixtos entre los judíos y cristianos a la generación de sus padres les parecieron, tan poco naturales como un matrimonio entre un judío y un extraterrestre. Estas disquisiciones tribales se pueden hallar en “Wandering Stars” (1974) de Jack Dann, o en “Look, You Think You’ve Got Troubles” (1969) de Carol Carr. Esta última es la historia de una linda chica judía que se casa con un alienígena, y contiene diálogos típicos, tanto para la CF como para el judaísmo: “And the baby, whatever it turns out to be – will it be a Choptapi or a Jew? ‘Jew, shmoo,’ Saidi says with a wave of dismissal.”[1]

Ursula K. Le Guin: escritora-creadora de mundos fantásticos con perspectiva de género

Para el final dejo a Ursula K. Le Guin, hija de Alfred Kroeber y Theodora Krakaw. Los Kroeber fueron un matrimonio migrante inmerso en la cultura alemana y judía finisecular, y a su vez pioneros de la antropología cultural, miembros entusiastas del circulo brillante que fundó Franz Boas y Edward Sapir en la academia de Estados Unidos. De hecho, el uso de la letra K en su nombre hace tributo a esa herencia formativa.

Ursula K. es para muchos una de las mejores escritoras de fantasía viva. Su biografía daría para una serie de artículos, pues además de anarquista, taoísta, guionista, traductora de Gabriela Mistral, según propia confesión ella es una shiksa de tomo y lomo. Antes de proseguir, una anotación sobre la importancia del “Shiksa Syndrome” para la cultura norteamericana. Shiksa es el término yiddish usado para describir al mismo tiempo cuatro arquetipos, una mujer no judía, la quintaesencia de la belleza rubia, el sueño del chico judío, y la pesadilla de la chica judía. La cultura de la shiksa es un tópico habitual sobre el amor e identidad desde la izquierda a las derechas judías.[2]

En efecto con ocasión de las críticas acerca que El sindicato de policía yiddish (conocida como “YPU” por sus siglas en inglés) respecto a que una novela demasiado judía, y por tanto difícil de disfrutar para quienes no lo eran, Ursula K. escribió mordazmente en su blog usando idischímos: “As a shiksa, I say fooey to that. You don’t have to be a bagel to eat one. I devoured the YPU. It is better than a thousand bagels”.

Como sea, Le Guin, en 1969, publicó La mano izquierda de la oscuridad. La historia ganó tanto el premio Nébula como el Hugo y se considera una de las primeras obras cardinales de la CF feminista.

La historia narra los denuedos de Genly Ai, agente del Ekumen o federación galáctica de mundos por incorporar el planeta Gheten a la sociedad galáctica. La cuestión es que sus habitantes han mutado a hermafroditas capaces de cambiar de sexo. Los ‘gethenianos’ son andróginos, humanos bisexuales. Durante tres semanas del mes son biológicamente neutros; pero durante la temporada llamada kemmer, ellos pueden manifestar las características sexuales secundarias masculinas o femeninas. Nadie sabe que sexo le tocará, aunque en ocasiones el individuo puede elegir el sexo, drogas mediante.

Las diferencias sexuales en la novela pueden ser decodificadas como diferencias étnicas o culturales. El asunto es que Genly Ai, el humano en visita diplomática es visto por los gethenianos como un pervertido, pues está en medio de una sociedad donde la gente manifiesta su género sólo durante el periodo del kemmer. La mano izquierda es parte de un universo ficcional conocido como el ciclo Hainish, una herramienta de Ursula K. para opinar sobre sociología y antropología cultural. En efecto, en 1987 con ocasión de la edición de su antología, Harold Bloom la introduce diciendo: “Le Guin, más que Tolkien ha instalado la fantasía en la alta literatura”.[3]

 

 Conclusión: CF femenina y judía no es marginalidad sino apología de la alteridad

El curioso argumento pues Le Guin me permite poner énfasis en lo que deseo expresar: La CF feminista se trata de una alteridad oportuna para las personas, insaciables, los descontentos y los contrariados, pues todo el zeitgeist de la mishpoje (tribalidad judía) está volcada a curiosear en referentes más creativos y sensibles.

Por suerte, siempre habrá crónicas de vida trasmitidas en formato CF, su traspaso a la  imaginación política depende sólo de la voluntad, quizás por eso Kant decía que la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación. Puede que la sociedad chilena tarde en encontrar estos relatos o darle valor, pero juzgo que siempre hay tiempo.

Por ejemplo, mi propia relación con la CF ha cambiado con los años. Me formé como un lector adolescente inspirado en la CF de Europa del Este y su visión crítica de la condición humana ante lo totalitario. Hoy, me inicio como agitador conectado al arte, estilo e innovación continua en el que un grupo de mujeres y hombres judíos, anarquistas y socialistas, creyentes y ateos, perseveran en pos de des-alienar una estructura injusta. Para mi deleite, entiendo que no soy el único en percibir esta oportunidad emancipadora de la CF, tanto como puerto de escape como puerto de arribo.



[1] Carr, Carol. «Look, You Think You’ve Got Troubles». En, A Pocketful of Stars (Damon Knight, ed.) Garden City, NY: Doubleday (1971; c. 1969); página 207.

[2] En su poema “Shiksa”, Ursula K. Le Guin escribe con gracia: “My joyful Jew, my jubilant Jew, my young King David, an ear so true, I would have given the world for you. Why did you listen to elderly voices telling you how to limit your choices?”

[3] Blomm, Harold. “Ursula K. Le Guin’s, the left hand of darkness”. Chelsea House Publishers, 1987. Página 10.

Comenta este artículo: