Ciencia ficción judía feminista: alteridad oportuna (parte 2)

Publicado el 22 de octubre del 2013 | ~

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Por Jorge Isaac Zeballos Stepankowsky

Ciencia ficción judía feminista: alteridad oportuna (parte 2 de 3)

 

Pamela Sargent: un cometa desde los márgenes del sistema solar judío directo a su centro.

La prolífica Pamela Sargent es otra de estas feministas de la segunda ola. Como miles de judíos que crecieron en los cincuentas, era nieta de judíos asimilacionistas. Y apenas pudo se radicó en el San Francisco New Left para explorar la fantasía de una identidad en tensión.

Sargent escribe tanto sobre utopías feministas como sobre raíces judías. A diferencia de Marge Piercy, Sargent fue criada como una judía no practicante. Como buena parte de su generación sentía una “no definida y vaga identidad”, es decir se concebía “como destinada ser una outsider”.

En su ensayo autobiográfico “Jewish Enough” (2004), también publicado en Femspec, Sargent cuenta como muchos de sus amigos de la generación New Left, llamada generación de los “pañales rojos”, se iniciaron como activistas contra la Guerra de Vietnam y el militarismo  pero luego de los acontecimientos de la Guerra de los Seis Días en 1967 pasaron a ser defensores ciegos de Israel. Incluso uno de ellos la enfrentó cuestionándole “¿Por qué estás aprendiendo acerca de nuestros enemigos?” cuando ella tomó una clase de historia islámica.

Sargent explica que se pueden reconocer muchos paralelos entre la CF y las comunidades judías, para empezar ambas fueron percibidas y/o autodefinidas a menudo como guetos. Sargent ve que ambas comunidades tienen personas que han abandonado sus raíces dentro del enclave que les apoyó y les definió en un comienzo. También que ambas comunidades tienen “comentarios talmúdicos” sobre lo que consideran textos claves.

 

Cynthia Ozick: Golems, dibbuks y patriarcas mujeres para invocar traumas.

De igual modo la literatura fantástica y la CF ha otorgado un espacio para que las mujeres judías norteamericanas pudiesen explorar el trauma colectivo y la memoria más allá del paper académico o la novela autobiográfica. Por ejemplo, Cynthia Ozick ha rechazado la posibilidad de la creación humana de la utopía. Para la autora de The Pagan Rabbi and Other Stories (1971), Art & Ardor: Essays (1983) y El mesías de Estocolmo (1987), el rechazo de la trayectoria utópica es también un rechazo de la noción que los textos acerca de la Shoá puedan tener un significado de consuelo.[1] Es lo que ocurre en el fintster y desolador cuento «El Chal» (1980), estimado como uno de los mejores de la narrativa norteamericana del siglo XX. Allí Cynthia Ozick crea a Rosa, un personaje que conjetura como su chal se convierte en un sustentáculo mágico para un bebé al que debe amamantar en medio de una siniestra Todesmärsche y luego en un delirante lager durante la Shoá. Modalidades de la ciencia ficción también son exploradas por Ozick en The Cannibal Galaxy (1983), donde se ocupa de los inmigrantes supervivientes del Holocausto en los Estados Unidos.

Sin embargo es en la novela The Puttermesser Papers (1997) donde la autora crea un personaje sobresaliente y entrañable, Ruth Puttermesser. Ella es una moderna mujer judía que vive en la ciudad de Nueva York. Su educación es fenomenal, su vida amorosa es mínima y su desengaño es creciente.[2] Ruth trabaja como abogada en un bufete aristocratizante y está casada con  Morris Rappoport, a quien va a perder cuando insiste en terminar las últimas treinta y tres páginas del Theaetetus de Platón antes de hacer el amor, pues para ella las ideas también son pasión.

La noche antes que Rappaport la deje, ella es degradada en su trabajo, víctima de un jefe antipático y del mecenazgo corrupto. A estos sinsabores debe también agregar un penoso romance con Rupert Rabeeno, un pintor copista más joven que ella. A partir de allí las cosas se tornan más vildkeyt (salvajes). Puttermesser al volver a casa encuentra que sus macetas están vaciadas de tierra y una niña desnuda está acostada en su cama. La chica es una golem a quien Ruth ha creado inadvertidamente. Xantipa, como la golem se llama a sí misma (como la conflictiva esposa de Sócrates), le sirve como la hija que nunca tuvo y ayuda a Puttermesser a ser electa alcaldesa de New York. Xantipa es brillante e infatigable a la hora de reunir firmas, preparar un perfecto plan de reforma urbanística o crear una plataforma política, el partido Independientes por el Idealismo Socrático y Profético. Pero la golem empieza a perder el control y Ruth deberá combatir intelectualmente con la criatura. Remachando el destino de los golems, Xantipa también se vuelve contra su creadora.

Puttermesser Papers incluye parodias deliciosamente ásperas acerca de la rivalidad en la vida intelectual judía. Por ejemplo una subtrama es la de Schuyler Hartstein, editor de la revista “Shekhina”, situada como una alternativa socialista frete a su rival de derechas “Motherwit”. La primera es definida como “una mixtura de utopismo global y extenuante autocomplacencia”. Lo burlesco es que las dos revistas, “Motherwit” y “Shekhiná” son apenas disimuladas sustituciones de las auténticas: la conservadora “Commentary” y la progresista “Tikkun”. Cuándo Ozick escribe con fina ironía sobre “Shekiná”: “sabía de antemano que al abrir la revista encontraría la ira desagradable de los puros de corazón” ella da con su dardo de tinta en el centro del blanco.

 

Otras escritoras israelíes y sus intentos por hacer CF feminista

Como Ozick muchas otras escritoras judías no exclusivamente de CF han utilizado la fantasía como recurso. Por ejemplo, la cuentista Julia Ecklar es conocida por su novela “Kobayashi Maru” (1989), donde recrea el famoso test “no-win scenario” que franqueó James T. Kirk en el universo Star Trek, eso sí, Ecklar pone énfasis en las soluciones alternativas que dieron sus compañeros de generación Sulu, Chekov y Scotty.

Pero es en su narración “Ice Nights”[3] (1992) donde anota una protagonista judío más compleja.  Se trata de Rahel Tovin, una inspectora conservacionista interplanetaria que resulta simpática a pesar de (o debido a) que es poco sociable. Su organización se llama el Arca de Noé, y la agente Tovin se empeña en encontrar lugares seguros para animales en peligro de extinción. Sus misiones la llevan a una odisea extraordinaria alrededor de la galaxia.

Otras escritoras israelíes han intentado hacer CF feminista también. Recuerdo “And She Is Joseph”[4] (1983) de Nurit Zarchi, una las estrellas invitadas a la próxima XXVII Feria del Libro de Guadalajara. En esta historia, el José bíblico es reinventado como mujer. Se debe consignar que Franz Kafka ya había explorado esto en “Josefina la cantora o el pueblo de los ratones” (1924),  su último cuento antes de morir.

La agudeza de Zarchi es que logra sacudir al lector al examinar los supuestos de autoridad. El imperio del “macho” del discurso bíblico y religioso es inmediatamente deconstruido por el relato fantasioso de Zarchi. Su José mujer analiza los problemas morales pero desde el punto de vista de una mujer inteligente, y suena razonable. No es sólo un cambio en el tono de voz, es mucho más. Sorpresas dela CF, la José mujer se ve más coherente que su par hombre. Te hace recordar a Golda Meir, celebrando las reuniones de gabinete informales en su cocina mientras hacía la sopa de pollo.



[1] Publicada en “Analog/Astounding Science Fiction”, October 1992, pp. 14-58

[2] Se puede leer en ingles en: Glazer, Miriyam. Dreaming the Actual: Contemporary Fiction and Poetry by Israeli Women Writers. SUNY Press. 2000 , página 17 y ss.


[3] Baer, Elizabeth R. The Golem Redux: From Prague to Post-Holocaust Fiction. 2012. Wayne State University Press, página 168.

[4] Sivan, Miriam. Belonging Too Well: Portraits of Identity in Cynthia Ozick’s Fiction. SUNY Press, 2009. Página 162.

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