Capítulo Inédito de El Futuro Imaginado de Omar Ernesto Vega (PdE 2012)

Publicado el 6 de agosto del 2012 | 2

Por Equipo PdE

El destacado ensayista y futurólogo, Omar Ernesto Vega, nos ha entregado este capítulo inédito, que finalmente fuera excluido de su ameno y erudito ensayo «El futuro imaginado» (2012) recientemente publicado por Puerto de Escape. Para que nuestros lectores aprecien su prosa incisiva y la claridad mental del ingeniero informático especialista en Inteligencia Artificial,  aquí indaga sobre una de las preguntas acuciantes de nuestro devenir: ¿Seremos testigos del final del mundo tal y como lo conocemos? Disfruten y aterrense…

La trompeta del Juicio (capítulo inédito)

Por Omar Ernesto Vega (2012)

 

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

Lucas (21:32)

 

Hay supersticiones antiguas muy persistentes. Por ejemplo, los antiguos mayas creían que cada día tenía su propia combinación de número y signo, la cual determinaba si este sería auspicioso o fatídico. Tal idea nos parecería ridícula, si no fuera porque todavía hay muchas personas que creen en lo mismo, y que se aterran con los Martes 13, por ejemplo. Pero los mayas compartieron con nosotros una segunda superstición que es incluso más persistente: que el fin del mundo está marcado en el calendario.

Es por eso que los videntes de la Nueva Era predijeron que en el 2012 se acabaría el mundo. En efecto, en ese año termina un ciclo de la cuenta larga maya de 5.126 años, y los chamanes de siempre supusieron que debido a eso algo importante debía ocurrir, y no encontraron nada mejor que profetizar el fin de los tiempos. En efecto, de acuerdo al Popol Vuh, estamos en el cuarto ciclo de la creación. El primer ciclo fue el de los animales, el segundo el de los hombres de barro, el tercero el de los de madera y el ciclo actual es el de los hombres de maíz. Y como los dioses destruyen a sus criaturas al final de cada ciclo, es predecible que lo harán de nuevo al terminal el período actual.

Sin embargo, no hay nada en las fuentes mayas que afirme que el fin del reinado de los hombres de maíz (nosotros) coincida con el fin de la cuenta larga. Eso último fue una invención de patéticos videntes occidentales, principalmente del excéntrico profesor José Argüelles, quién en su libro El factor maya (1987) definió el 2012 como la fecha del fin. Desgraciadamente, no pudo defender su predicción, pues falleció en 2011 de manera imprevista.

Qué duda cabe que, a pesar que nadie sabe realmente cuando se acabará el mundo, hay muchos que pretenden saberlo, e incluso dan fecha y hora para tan esperado evento. Cómo las gallinas alharacas del cuento budista, saltan del gallinero para alarmar a todo el mundo con la caída del cielo. Se trata de la larga tradición de las profecías que nos aquejan desde siempre, y que seguirán anunciándose, mientras haya gente que las crea.

Por ejemplo, los romanos predijeron la destrucción de su ciudad para 120 años después de su fundación, ocurrida el año 754 a. C. Basándose en el mito de las 12 águilas que revelaron a Rómulo la duración de Roma, hicieron un cálculo y predijeron la fecha. Estos sabios calcularon diez años por cada ave, por lo que fijaron el fin en el año 634 a. C. Sin embargo, como suele ocurrir cuando no se cumple una profecía, después que falló se hicieron nuevos cálculos.  Esta vez se basaron en el ciclo astral anual de 365 años (1 año por cada día del calendario) por lo que corrieron la destrucción de Roma para el año 389 a. C., pero la profecía erró nuevamente el blanco. No tengo evidencia que después del segundo error estos eruditos hicieran nuevos cálculos.

Por otra parte, durante su prédica, Jesús hizo varias profecías que realmente se cumplieron. En efecto, de acuerdo a Mateo (24:2) predijo la destrucción del templo de Jerusalén, símbolo de Israel.

Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios?

No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Marcos (13:12)

Esta profecía se cumplió en el año 70 d. C., sólo una generación después de la muerte de Jesús, cuando los romanos arrasaron Israel y destruyeron el Templo. Pero Jesús no es el único que previó un fin cercano para el estado de Israel, pues en aquella época la secta ascética judía de los esenios creía que la batalla del fin de los tiempos sería la revuelta judía contra los romanos de 66-73 d. C. Por desgracia para los esenios, acertaron en esa predicción, pues luego de la guerra desaparecieron.

Es probable que comenzando por la historia del Diluvio Universal el cristianismo fuera el principal impulsor de la idea del fin del mundo en Occidente. Pero es principalmente en el Apocalipsis de San Juan, que se anuncia el final como castigo para una humanidad pecadora, donde encontramos los orígenes de nuestros miedos a la última catástrofe, y esa idea es parte integral de nuestra cultura desde hace milenios.

Pero el concepto del fin del mundo no es exclusivo de occidente, sino que también existe en casi todas las culturas del mundo. En efecto, tanto las cosmogonías mayas como la de India nos hablan del tiempo cíclico, o de una rueda cósmica de generaciones y destrucciones de mundos. En ellas, los fines de mundo serían consecuencia de un determinismo cronológico y los calendarios actuarían como bombas de tiempo que al llegar a ciertos días fatídicos provocan el colapso de la creación, como si las fechas predeterminaran los eventos por sí mismas. Además, pareciera que algunos todavía creen que los sagrados ciclos del calendario se deben marcar solemnemente con sangre y sacrificios humanos, por lo que difunden con alharaca sus advertencias de que el fin ya llega.

La idea de que el calendario es una bomba de tiempo está en el centro de las profecías astrológicas del fin del mundo. Por eso, las fechas con propiedades numéricas despiertan el interés de agoreros alarmistas, quienes hacen sus fortunas asustando a la gente.

La premisa básica de muchas predicciones es que el fin del mundo ocurrirá un número determinado de años después de un evento histórico. Una gran parte de las mismas se basa en el calendario común, y pone como referencia el nacimiento de Jesús -en el año 1 del calendario Gregoriano- mientras que otras anclan el tiempo en la muerte de Jesús, ocurrida 33 años después. Otras profecías comienzan la cuenta desde el supuesto instante de la creación bíblica, calculada siguiendo diversas fórmulas con datos levantados del Génesis. Pero no todas las profecías usan el calendario Gregoriano y una de las más populares de los últimos tiempos así lo demuestra. En efecto, el final predicho para el 2012 se basó en el calendario Maya.

La historia de las predicciones de fin del mundo tiene larga data y sería imposible que las mencionáramos todas, por lo que haremos un recuento de las más curiosas…

¿Desea continuar leyendo y saber que nos deparará este diciembre del 2012?

¡Lo invitamos a adquirir el nuevo libro de Puerto de Escape, «El Futuro Imaginado» de Omar Ernesto Vega, donde encontrará respuesta y solaz a sus más inquietantes preguntas sobre el fin del mundo!

2 respuestas a “Capítulo Inédito de El Futuro Imaginado de Omar Ernesto Vega (PdE 2012)”
  1. Ernesto Omar Harán dice:

    Muy interesante, pero… es sólo una propaganda del libro?.

    • marnovoa dice:

      Estimado Harán, así es, pues buscamos nuevos lectores para un autor tan interesante y entretenido, pero también es un regalo para los mismos… Pues si llegan a comprar el libro «descubrirán» que efectivamente este capítulo no se encuentra en el libro.

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