«La sombra de fuego» de Alberto Rojas. La Guerra del Pacífico alterna que nos devolvió al Teniente Bello

Publicado el 20 de junio del 2012 | 8

Por Marcelo Novoa

Ciertos escritores cada cierto tiempo reescriben la historia de nuestras lecturas, instalando un tema inédito o cristalizando una forma verbal nunca antes vista. Pero el tiempo, ese gran acomodador en el cine de trasnoche de nuestra desmemoria, muy pronto los ubica en lugar invisible o peor, los arrincona hasta esa butaca destinada a la amnesia. Sólo que ciertas tardes ociosas, alguna neurona-rata de biblioteca nuevamente da con ellos y desempolva sus reales lustres. Pienso en mis afiebradas lecturas de la aún escondida tradición literaria fantástica chilena, y me veo asaltado por autores y obras que duermen en santa estasis o hibernación forzada, aguardando por mejores tiempos y aún más fanáticos lectores. Pues ciertos libros chilenos, propios del género, pero que de tanto masticarlos, escolarmente hablando, se fueron volviendo una papilla insufrible, carne de exámenes o soma latoso, que dista sideralmente del sabroso original; como otras tantas veces suele ocurrir con las adaptaciones de Ciencia Ficción clásica a la industria del entretenimiento made in Hollywood.

Todo este rodeo moroso e inútil, por cierto, es para señalar que Alberto Rojas ha detonado al centro de nuestras lecturas una bomba de relojería retardada, y sus efectos se harán sentir por mucho tiempo. Pues, su novela «La sombra de Fuego» (Ediciones B, 2011) trae de vuelta al Teniente Bello, personaje histórico-real, más denostado que odiado, pero que ya había sido ficcionado con  gran acierto por Hugo Silva en su inmortal «Pacha Pulai» (1935) una novela de aventuras fantásticas, como recordarán algunos, que incluía corredores temporales, ciudadelas perdidas, civilizaciones alternas y héroes al alcance de la mano. Además de la nunca suficientemente reconocida maestría para aclimatar este género tan europeo a la identidad chilena, mestiza y popular. Y Alberto Rojas hace otro tanto, hoy día, al devolverlo al centro de nuestra conflagración bélico-canónica, más conocida como la Guerra del Pacífico. Y allí donde otros autores han perpetrado sagas o culebrones, como Jorge Inostroza y su «Adiós al Séptimo de Línea«, nuestro novel autor aclimata la ciencia ficción, el steampunk y el retrofuturismo a estas costas y sus arrebatos guerreros.

Basta decir que Rojas conduce con mano firme y ágil sus intrincadas tramas, regalándonos una veintena de personajes queribles y vívidos, y sobre todo, dejando a la vista su amor por la intrahistoria de Chile, ésa que tantas veces se pierde entre los renglones patrioteros o las tabulaciones macroeconómicas. El campo chileno y la criada vieja, comadrona y nana de generaciones de patrones. Esa virilidad algo tiesa, empaquetada diríamos, del antiguo soldado patrio. La pasión, el coraje y la temeridad de aquellos actos impensados que convierten a un ser común en héroe de la jornada. Todo este mundo, finamente retratado, viviendo para nosotros en cada página. Y al mismo tiempo, repleto de fantasía, desde la anécdota suprarreal del vuelo perdido, hasta la creación de un intrincado universo alterno de máquinas portentosas, guerreros inauditos y enemigos viles, dignos de cualquier ucronista que se precie de conocedor de las profundidades y las luces del espíritu humano. Así, «La sombra de fuego» no se cae de las manos a medio camino, ya sea por farragosa o escueta (males de gran parte del actual fantástico patrio), sino que nos acompaña noblemente, con buenas artes narratorias, en toda la jornada de los protagonistas, que buscan aprender más sobre ellos mismos, superando sus límites y circunstancias en cada peripecia. Convirtiendo a esta novela de aliento juvenil, pero corazón eterno, en digna sucesora de aquellos clásicos olvidados de la literatura fantástica chilena.

Y bien por ello. Pues los lectores fantaociosos de toda edad, se merecían hace rato buena literatura y punto. Y los criticones, como quien suscribe estas líneas, acallarán por un tiempo sus lamentaciones y abrigarán nuevas y renovadas esperanzas. Pues lo hemos dicho y lo repetiremos, hasta convencerlos: el futuro será fantástico o no será.

8 respuestas a “«La sombra de fuego» de Alberto Rojas. La Guerra del Pacífico alterna que nos devolvió al Teniente Bello”
  1. Alberto Rojas dice:

    Hola Marcelo, muchísimas gracias por tus gentiles palabras. Es una gran reseña.
    Un abrazo.

    Alberto

  2. Maravillosa imagen la que encabeza el artículo. Quién es el artista detrás?

  3. Catalina Salem dice:

    Anoche terminé de leer esta formidable historia. Alberto Rojas ha reescrito la Historia de Chile de un modo impensado, llena de inventos inimaginados, de personajes patrios que recobran vida en un nuevo escenario y en una nueva realidad. Esta novela recuerda el romanticismo propio del siglo XIX, galante e idealista, y a la vez me hizo revivir lo mejor de las películas modernas de guerra y recordar otras como «el origen», que aportan el condimento en cierto sentido angustiante de la existencia de mundos paralelos que nos hacen cuestionarnos qué es lo real y qué no lo es y, finalmente, quienes somos y cuál es nuestro lugar.
    Lo que más me ha gustado de «La Sombra de Fuego» es el hecho de que se trata de una novela con una apuesta audaz, algo escaso en nuestro medio nacional, y demuetra que Chile y su Historia tiene mucho material que aportar a la creación literaria.
    Alberto Rojas en ese sentido ha sido un visionario, característica que comparte con varios de los personajes que dan vida a la nueva leyenda del Teniente Alejandro Bello.

    Saludos!

  4. Oscar Hurtado Villegas dice:

    hola, estoy queriendo conseguir la novela pero no puedo encontrarla aquí en Peru

  5. Germán R. Pinto Perry dice:

    Recién terminé de leer el libro. Muy bueno, entretenido e ingenioso. Pregunto si hay segunda parte

    • marnovoa dice:

      Estimado Lector
      Hasta el momento no hay noticias sobre una continuación… pero si de precuelas se trata, si no lo has leído, debieras hacerlo ya y leer de un tirón «Pacha Pulai» de Hugo Silva, escrita en 1935, y es la primera novela que ficcionaliza la desaparición del aviador chileno, Teniente Bello. Es un libro precursor en muchos y sorprendentes niveles, por ejemplo, de todos los aventureros cinematográficos posteriores, ambientando su universo en la Ciudad Perdida de los Incas. Notable!

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