«KENTASH» de Adam & Sven Schott, una novela de Altiversos y algo más…

Publicado el 2 de agosto del 2012 | ~

Por Marisol Utreras Guerra

(Texto leído en la presentación de la novela «Kentash» de Adam y Sven Schott (PdE, 2012) Sala Musicámara, Universidad de Valparaíso.

La eterna lucha entre el bien y el mal, las fuerzas de la luz contra las tinieblas, lo que no saben estas últimas es que están irremisiblemente condenadas a la derrota, porque la oscuridad  pura o total NO EXISTE, es tan sólo una menor cantidad de luz, porque ni siquiera su ausencia es absoluta,  y es bajo esa certeza de plena victoria del buen sentimiento por sobre lo mezquino y lo perverso, es que podemos acompañar a nuestros amigos -dos humanos y otro no tanto- David, Karina y Pyron en su búsqueda de justicia y verdad, unido al deseo compartido de hacer el bien a los demás, en uno que otro altiverso.

Y al buscar el término altiverso, me encuentro en la web que sólo hay  dos menciones, una referida a la novela “Interworld” y la otra a “Kentash” de Adam y Sven Schott (Puerto de Escape, 2012), primera novela australiana de CF publicada en Chile y que aquí reseñamos.

En Interworld, también hay un adolescente varón como protagonista, al cual le explican este nuevo concepto de la siguiente manera:

«…el cuadro entero es lo que llamamos el Altiverso, que no hay que confundir con el Multiverso, que quiere decir el infinito entero de universos que contiene.  El Altiverso es la porción del Multiverso que abarca las miles de Tierras y te aseguro que son muchísimas…»

Esta nueva forma de entender a un universo multidimensional, nos empuja por la pendiente del primer capítulo de “Kentash”, donde emerge una creatura inimaginable, extraña y gigantesca.

Como las apariencias engañan, este ser de dimensiones  colosales tiene atributos de bondad  que no se  traslucen a simple vista, sólo su voz está plena de suaves acordes que contrastan con su piel de roca azul.

Y por los avatares del destino cuántico y atemporal, este ser reaparece en la época actual, luego de cuatro mil años de dormir en un campo de estasis o hipersueño, donde los procesos vitales son por completo suspendidos.

Este buen Goliat se encuentra con David, el niño de 13 años cuyo brazo inválido le ha provocado el peor de los bulling a cargo del matón de la escuela, un arrogante Trevor, con quién además debe disputarse las preferencias de la mimada Karina, de vida cómoda y lujosa, y con la cual sólo tiene un punto en común, ambos son huérfanos de madre las cuales murieron en absurdos accidentes en donde sólo se salvaron ellos siendo muy pequeños.

David, en busca de paz y lejos de sus compañeros de clase, se refugia en un lugar de negra historia, conocido como «la Catedral de Piedra»…y bueno, lo que allí suceda tendrán que descubrirlo en la trepidante lectura del libro escrito por un padre e hijo chilenos, pero avecindados hace ya 26 años en Sídney, Australia.

Llama la atención el magnífico Glosario de la novela, que nos va señalando ideas fantásticas de irrealidades posibles, en un meta-lenguaje-primigenio nacido de los balbuceos de un idioma ya olvidado por los hombres.

Leer y entender cada concepto allí contenido, es un desafío a nuestro saber convencional y que, a la vez, hace muecas sobre los paradigmas clásicos del conocimiento.

Por último, cito una nota al lector del libro Interworld que viene como anillo al dedo a nuestro “Kentash”:

«La presente es una obra de ficción. Sin embargo, dado el número infinito de mundos posibles, bien podría ser real en alguno de ellos. Y si una historia ambientada en un número infinito de universos posibles es cierta en uno de ellos, entonces debe serlo en todos. De modo que, a lo mejor, a fin de cuentas, no tiene nada de ficticia  como creímos en un principio…»

Por ello, es altamente recomendable, para iniciarse en los multiversos, leer esta entretenida y profunda novela de iniciación.

Julio del 2012.

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