La Hermandad del Viento de Alberto Rojas, fantasía heroica a la chilena

Publicado el 13 de febrero del 2011 | 1

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Por Danilo Torres Bravo

En un mundo tan globalizado como el de hoy, las culturas se han ido mezclando, dejando en la historia actual una huella imborrable de hibridez social, artística y de conocimientos, en los que cada territorio, si bien es cierto posee sus esencias y riquezas culturales, se ha visto en la necesidad de imbricarse con otras culturas para sobrevivir y no aislarse de un mundo que parece exigir a gritos la unión y universalidad. Pues bien, todo esto ha llevado s la sociedad a ser reconocida no como parte de un todo, sino como una totalidad llamada masa, y es esto lo que finalmente termina creando la cultura de masas, a la que tantos se resistían o incluso, se resisten.

En este aspecto, cada elemento cultural perteneciente a la sociedad ha caído necesariamente en esta masividad, dejándose llevar instintivamente por el mercado, herramienta y medio obligatorio para quien pretende surgir y ser exitoso. Así, la literatura, con todos estos cambios pareciese haber sufrido una fragmentación, entre la Literatura tradicional (o los clásicos) y la literatura de masas.  La primera, avalada por las academias y grupos elites, que si bien es cierto, no tienen un rostro muy visible, se dejan entrever en los premios Nóbeles y nacionales de literatura, a los cuales se adscriben escritores de gran prestigio y reconocimiento mundial; En el segundo grupo encontramos a la masa, a aquellos que son la mayoría, éstos avalan los productos según el precio del producto, según la tapa del libro, según un autor determinado, o bien si simplemente el libro les divierte o enseña (los criterios parecen ser muy amplios.

Este dilema se da a nivel mundial en los muy diversos ambientes literarios que puedan existir o darse, y en Chile, también parece darse esta discusión. Lo cierto, es que actualmente la literatura de masas está marcada y mediada por el mercado,  por las editoriales, pero también por las influencias de otras literaturas que parecen ser éxitos de ventas en otros países o en el nuestro. Esta será la tesis que se tratará de comprobar a lo largo de este ensayo, tomando como referencia al autor chileno Alberto Rojas Moscoso y su libro La Hermandad del Viento, segunda parte de  la trilogía de Leyendas de Kalomaar.

Este autor es uno de los pocos escritores chilenos involucrados en la literatura fantástica. De hecho, parece ser que es un género poco trabajado en Chile o los escritores son muy anónimos. La producción de este libro se enmarca en medio de este contexto comercial y de mercado (2008), que sin duda ha sido el que le ha dado los márgenes necesarios para entrar en este círculo de producción o dentro de una editorial reconocida, como lo es Editorial Universitaria. Alberto Rojas es periodista y trabaja en El Mercurio desde 1995 en la sección Internacional, por lo que no debe haber sido muy difícil ser influenciado por tantas ideas y conceptos extranjeros que fueron construyendo su identidad escritora.

Literatura de Masas, marcada y mediada por el mercado:

Como ya se planteó anteriormente, la literatura de masas nace de la necesidad mundial de aunar culturas, conocimientos, artes y tendencias. Pero esto se da dentro de un proceso llamado transculturación, que exige la mezcla entre culturas, sin que una se imponga sobre la otra, sino que el dominante parece tomar también elementos del dominado, quedando, finalmente, ambos grupos sociales, con sus culturas y particularidades expuestos a la merced del otro. Desde los inicios de los tiempos americanos que estos procesos se han dado por causas económicas, es cosa de recordar a los españoles e ingleses conquistadores, que venían con claros intereses económicos a apoderarse de estas tierras. Sin embargo, con el pasar de los tiempos parece comprobarse que la economía sigue siendo el motor del mundo y prueba de esto es la globalización y el capitalismo. Los movimientos sociales producidos por estas variables han hecho que todo se comercialice, de tal forma que si no se consigue ganancia con un producto, simplemente se extingue. La literatura fue y es parte de esto, pues los rankings de éxito están mediados por el sistema capitalista, basta con mirar a las vitrinas de las librerías, en las que dice “éxito de ventas, ¡llévelo ahora!”. Incluso, el poder del capitalismo es tanto, que los libros vienen en promociones con los diarios o los venden en supermercados, lo que hace cambiar de manera significativa el aura del producto, lo que en el fondo tampoco es malo, pues el libro pareció dejar de ser un lujo de sapienciales, lo que lo convierte en un elemento e instrumento perteneciente a la masa.

A pesar de esto, La Hermandad del Viento, no es un libro fácil de hallar, no se encuentra en cualquier librería, o más bien en las típicas librerías donde podemos encontrar fantásticas ilustraciones del Quijote de la Mancha, o del Amadís de Gaula, o de Neruda. No, para nada, se encuentra en ferias del libro más comerciales, en las que se encuentran desde los clásicos más antiguos, hasta escritores como Ampuero, Coehlo, Allende, Bolaño, Serrano, etc. Es decir, la diversidad de estas tiendas es muy grande, lo que demuestra evidentemente la función explícita de vender. Lo que de algún modo u otro demuestra que se aúnan culturas y tradiciones, como también artes y tendencias por medio del mercado. Así, la literatura se convierte en un instrumento claro del comercio, en muchas ocasiones medido por las ganancias más que por la calidad del producto.

Las Editoriales, parte del mercado:

En tanto el mundo y la literatura se mueven vertiginosamente por el sistema económico, hay un factor fundamental en el éxito del elemento libro, como también del autor y su reputación. Este factor es la Editorial, que influye directamente en la popularidad de quien escribe y en la posibilidad de que éste pueda incluso vivir de los libros.

El escritor al escribir, debe tener claro que para poder surgir en el mundo de la literatura y los libros se debe amarrar a una editorial grande y de prestigio, pues aquellas esforzadas editoriales pequeñas que no son tan conocidas, en el fondo no le darán al autor la oportunidad de emerger. De hecho, esta realidad es tan cruda, que hay autores reconocidos que publican en pequeñas editoriales y proyectos para que estos puedan surgir y comenzar a lanzarse en la competencia mercantil. Editoriales como Alfaguara o Anagrama son ejemplo de grandes empresas productoras que son capaces de elevar el nombre de escritores y autores desconocidos.

El mundo de los libros actual se mueve con este negocio. Pero también, son los principales responsables de la distribución de cultura y pensamiento, como lo refleja el perfil de Editorial Universitaria, que publica e imprime el libro de Alberto Rojas:

“Teniendo como misión “editar y difundir el pensamiento cultural, académico y educacional a través del libro, al servicio de las universidades y la sociedad chilena”, se ha dedicado por más de medio siglo a publicar lo más selecto del medio intelectual chileno en todos los campos de la filosofía, las ciencias y las humanidades. El Catálogo de la Editorial, inmensamente valioso no sólo por la cantidad de títulos (más de 1.000) sino, principalmente, por la calidad de sus autores -entre los que se cuentan varios Premios Nóbel, todos los Premios Nacionales de Literatura y la mayoría de los Premios de Ciencia, Historia y Arte-“. (http://www.universitaria.cl/).

Sin duda, si no hubiese sido por esta editorial que lleva más de 60 años publicando en el país, el creador de las Leyendas de Kalomaar no tendría la oportunidad de ser reconocido, ni menos ser postulante a que sus libros se incluyan más adelante en los Planes y Programas de Lenguaje y Comunicación, aunque sus historias y las aventuras de Ákeron resultaran interesantes y divertidas. Por tanto, la editorial en conjunto con los movimientos del mercado, resultan vitales en el éxito o fracaso de quien escribe.

Influencias en La Hermandad del Viento:

Alberto Rojas, se destaca por ser en Chile uno de los grandes precursores de la literatura fantástica (uno de los pocos conocidos), pero más aún, en literatura que podría llamarse para adolescentes. Sin embargo, la pregunta puede apuntar a cómo llegó a esto. La respuesta no es tan complicada. El mundo, como lo señala Franco T. (2006) se ha visto afacetado por una antropofagia cultural, que es definida por esta autora como “La apropiación selectiva que regenera un nuevo producto, muchas veces radicalmente distante del original” (Pág. 152). En este sentido, Rojas requiere de la antropofagia cultural para poder construir y crear sus mundos y sus obras. Claramente lo menciona en La Hermandad del Viento:

A los 11 ya había leído los tres primeros títulos de la saga de “Fundación”, escrita por el gran Isaac Asimov. Luego seguiría con Arthur C. Clarke y sobre todo con Frank Herbert y su megasaga de “Duna”. Pero también cayeron en mis manos libros maravillosos como “Pachapulai”, del chileno Hugo Silva, casi todos los títulos de Emilio Salgari —gracias a mis padres y abuelos— y las principales novelas de Francisco Coloane. Durante esos años, autores como Julio Verne, H.G. Wells, Alejandro Dumas y Arthur Conan Doyle también me regalaron la experiencia de vivir extraordinarias aventuras y conocer nuevos y extraños mundos sin siquiera moverme de mi casa”. (Pág. 316).

Esto nos deja en evidencia las influencias que ya traía desde pequeño y que fueron construyendo en el imaginario de Rojas el mundo de Kalomaar. Pero esto no fue todo, dice más auténticamente el autor:

Tal vez por eso, porque mis gustos infantiles y juveniles surgieron del mundo de la ciencia-ficción, no deja de ser una sorpresa que mi primer libro, La Lanza Rota (2007), haya sido de fantasía heroica. Básicamente porque conocí la obra de J.R.R. Tolkien muy tarde, cuando ya estaba en la universidad. Y a C.S. Lewis lo leí sólo gracias a mi esposa, cuando ya estaba trabajando como periodista”. (Pág. 317)

Las influencias de El Señor de los anillos y  Las Crónicas de Narnia han sido factores claves en la producción de sus obras, pero más allá, también en el éxito de sus libros, ya que sabiéndose capaz de crear mundos como los de los libros citados anteriormente, sabe que va directo al éxito, pues esos libros ya fueron éxitos de ventas e incluso han sido llevados a la pantalla grande. Es decir, son literatura de masa exitosa, lo que no quiere decir que sean livianas, como muchos piensan. Y es bueno aclarar este punto, pues el hecho de que el mundo esté comercializado y de que la literatura se esté volviendo masiva, no es motivo de literatura liviana. Si bien es cierto, hay libros que son muy poco literarios y que parecen solo de autoayuda o de psicología, no quiere decir que todos sean iguales, pues dentro de este masivo grupo literario y de inmensidad de autores, se encuentran grandes éxitos de ventas que pertenecen al grupo de buenos libros, que logran representar a la perfección nuevos mundos e imaginarios que logran también convencer a los críticos literarios más duros.

El autor de la Lanza Rota, se vale del mundo globalizado y muy inteligentemente toma los recursos masivos y los combina con los tradicionales, haciendo de sus obras, literatura aceptada no solo por la masa, sino también por aquel grupo de académicos y críticos que apoyan su arte y creación. Las Leyendas de Kalomaar, por lo demás, están basadas en aventuras de piratas en mundos paralelos y realidades mágicas que cautivan al lector. Esto, hace más atractivo el querer apoderarse de uno de los ejemplares, ya que en literatura chilena no es común, por no decir que simplemente no hay, literatura de piratas, lo que convierte sus obras en originales. Y por qué no decir que quizás también aprovechó el recurso del cine, y viendo que “Los Piratas del Caribe” tenían tanto éxito, sus libros también los tendrían. Es una gran posibilidad, pues cronológicamente, coinciden.

En síntesis, La Hermandad del Viento, de Alberto Rojas, se sitúa en un mundo competitivo y voraz, en el que las editoriales juegan un rol fundamental en la distribución y éxito de la literatura. El autor, para defenderse y poder salir victorioso de su anhelo de ser escritor, se vale de la antropofagia cultural, al tomar elementos e inspiraciones de otros libros y relatos de ciencia ficción y fantasía, que ayudan, indudablemente, en la elaboración de los próximos títulos de las Leyendas de Kalomaar.

Bibliografía

En línea: www.universitaria.cl (visto el 14 de noviembre de 2010)

FRANCO, T. (2006) La noción de antropofagia y sus alcances para la crítica latinoamericana. Universidad Complutense. España.

ROJAS, A. (2009) La Hermandad del Viento. Editorial Universitaria. Santiago. Chile.

Una respuesta a “La Hermandad del Viento de Alberto Rojas, fantasía heroica a la chilena”
  1. Jose Lagos Ahumada dice:

    Interesante… la verdad es que esperaba una cosa distinta, una critica de la novela y no un analisis del poder del mercado a algo asi.

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