Cuando los Extraterrestres aterrizaron en el Sur

Publicado el 3 de abril del 2010 | 2

speedrunners

Por Rodrigo Bastidas (desde Bogotá, Colombia)

Desde hace mucho me enamoré de la ciencia ficción (CF). Es largo de contar, pero todo empezó con Blade Runner y terminó con (hasta ahora) una tesis de grado y un grupo de estudio. Después de ver Blade Runner y leer el libro de P. K. Dick, empecé por comprar libros de CF; los más baratos. Fue entonces que buscando en las librerías de viejo, inicié la colección de la Biblioteca Orbis: cien tomos que sólo una vez he visto completos en casa de un amigo. Sólo tengo 50, pero igual me siento orgulloso de ellos. Pocos tienen una colección tan «incompletamente completa» de esa biblioteca. De cuando en vez tomo alguno y lo leo, cuando no estoy peleado con la CF. Esta fue una de esas veces, sin saber bien de qué se trataba, ni quién era el autor (al principio pensé que era ruso), tomé «A la sombra de los bárbaros» de Eduardo Goligorsky (Ediciones Orbis-Biblioteca de Ciencia Ficción Nº 39, Barcelona. 1977. 154 págs.), y leerlo, respondió una de mis grandes dudas acerca del género.

Siempre pensé que la ciencia ficción en los países de Latinoamérica (tercer mundo), era radicalmente diferente a la del primer mundo. Pocas cosas he leído de ciencia ficción en Colombia; algunas me han sorprendido gratamente (Rebetez), otras me faltan por leer (J.C. Londoño), otras son insoportablemente tontas (mejor no nombro) y otras las leí como parte de un curso de lingüística, cosa que me dañó cualquier aprecio por el texto (Mora Vélez). En todos los casos, me preguntaba cuál era la diferencia sustancial entre la literatura de CF primermundista y la nuestra. Eduardo Goligorsky juega justo con esa pregunta y la responde de manera literaria.

El libro de Goligorsky se divide en dos partes muy bien definidas: la primera llamada «A la sombra de los bárbaros» y la segunda «Algunas otras barbaries». En la primera parte podemos ver una estructura muy bien definida y lazos conectores establecidos entre cada uno de los cuentos. El gran truco de esta parte consiste en dar la vuelta a los conceptos clásicos de “civilización” y “barbarie”, estableciendo cómo la civilización (avance tecnológico, nuevas formas sociales) es vista como barbarie por un pueblo que insiste en ser reaccionario (Argentina). Si bien grosso modo este es el fondo contextual que establece, no es de esto de lo que trata el libro; en realidad el autor Argentino se preocupa por contar historias, dejando aludido el fondo y dando pequeñas señales que permiten ver al lector que los primeros seis cuentos del libro se ambientan en el mismo lugar y avanzan temporalmente. Otro de los aciertos de estos cuentos es que las historias no son contadas por los protagonistas de los cambios, cosa usual en la ciencia ficción social, sino por personajes marginales que sufren las consecuencias de una sociedad dividida en sus estratos comunitarios más profundos. Goligorsky juega con una estructura similar a la que utiliza Philip Dick en “El hombre en el castillo”, en la que los sueños de vivir en otro mundo que sería similar al nuestro, no son precisamente parecidos a nuestra realidad. De esta primera parte cabe recalcar los cuentos “El Vigía” y “Testimonio desde la plaza”.   goligorsky

La segunda parte es más parecida a una compilación de cuentos varios y de diversas facturas. Quizá el gran error de estos cuentos son los finales. Goligorsky intenta dar una vuelta de tuerca en muchos de sus textos, que parecen más trucos de mago que finales sorpresivos. De la misma manera, estos cuentos están profundamente influenciados por la CF de los años sesenta, en las cuales los viajes espaciales y las terraformaciones son el plato favorito de la fantasía; es por esto que la sorpresa es mínima al momento de encontrar propuestas que ya fueron superadas por autores más contemporáneos como Jonathan Lethem, Daryl Gregory o Bruce Sterling.

Recomiendo leer este libro para aquellos que están buscando identidad en la CF de Latinoamérica. Es interesante ver que, por primera vez, el elegido por los extraterrestres para salvar el planeta es un hincha del River Plate que vive en un tugurio de Buenos Aires; o que es posible preguntarle a un extraterrestre “¿sabés, che?”. La factura del libro es buena, la forma en la cual están construidos los personajes no envidia nada a los grandes autores norteamericanos de la época. Me atrevo a decir que, en muchos aspectos es un libro fundacional de varios de los elementos de la CF en Latinoamérica y que se convierte en imprescindible para alguien que le guste el género. Con este libro, estoy seguro, tomaré nuevos ánimos para completar los 50 libros que me faltan, y poderlos leer todos.

2 respuestas a “Cuando los Extraterrestres aterrizaron en el Sur”
  1. Marisol Utreras Guerra dice:

    Hola Rodrigo: encontré muy entrañable tu comentario, esa colección es de culto y yo sólo tengo unos pocos, te recomiendo las antologías hechas por Harlan Ellison (Visiones Peligrosas) son geniales. Un abrazo desde Valpo. y trata de juntar las 50 restantes antes del 2012…suerte.

  2. […] Enlaces recomendados Mayo 1st, 2010 Posted in enlaces recomendados May, 01 2010 Sin comentarios » Cuando los Extraterrestres aterrizaron en el Sur. Por Rodrigo Bastidas – Puerto de Escape […]

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