Ser vampiro hoy. ¿Enfermedad o condición?

Publicado el 30 de noviembre del 2010 | ~

ghotic metal

Por Daniela Wallffiguer

Una figura que nació de los relatos míticos y se instaló en nuestra realidad sin más. Si conoces a alguien que estando cerca de ti, respira con ardor, su aliento te agita, sus caricias son como una intensa sensación hipnótica y deseas un instante de profunda paz, sientes mareos,  hasta volverte anémico o anémica; pero no pienses que es un amor obsesivo:  estás frente a alguien que perfectamente puede ser un vampiro.

Pensemos que un vampiro es una condición o un estado natural que cualquier ser humano puede enfrentar en algún momento de su vida,  profitar de la energía vital de otros para sobrevivir, cualquiera de nosotros podemos transitar a esos estados, una vez que conozcamos las claves para realizarlo, lo que nos abre un sin número de posibilidades del ser.

Sin embargo, este ser no puede abusar de alguien si es que ese otro no se lo permite.  Pero ya has señalado la entrada y lo invitas a pasar a tus aposentos de libertades, las cuales, desde que ingresó, ya no lo serán más.

Sus características quizás ya las conoces: es el típico amante que  busca miles  posibilidades de encuentros carnales y desgastantes, que a su vez va devorando tu libido,  convenciendo con discursos fantásticos sobre el amor, la seguridad y  la dependencia, cuando tu sabes que cada vez que estás así, ya no posees la fuerza para alejarlo y decirle no.

El vampiro es una criatura hipersexual.  En distintas narrativas, el vampiro o vampiresa se les destacan sus dotes extraordinarias físicas de seducción, hasta llegar a convertirse en bestias y da lo mismos que cambien su apariencia, pero coinciden que son animales que representan la sexualidad como el lobo, viola a la víctima y pareciera que ésta última como masoquista en vez de oponer resistencia presenta la mas placentera aceptación del hecho.

El vampiro, a pesar de ser un no muerto, necesita poseer sexualmente a su víctima para que se produzca la dependencia obsesiva. Si tomamos la tesis de la enfermedad, ese vampiro busca refugiarse en millones de entrepiernas con la finalidad de buscar un lugar para calmar su sed, pero nunca encuentra paz, porque está maldito. Ahí yo diría que ser vampiro es una enfermedad y que quizás muchos buscan sanarse a través de las falsas promesas de una vida estable y burguesa, en donde todo pareciera funcionar bajo el ideal de la monogamia y de la practicidad, pero sabes de sobra que ese vampiro no se recupera nunca y sale de día o de noche a buscar nuevas víctimas que devorar o seducir para que sean nuevos esclavos del placer, creo que es el típico amante promiscuo que justifica su acción al sentir que todo le es permitido porque hay una voluntad  ajena que se quebranta y se aprovecha.

Mientras  mas aceptaciones, mas aumenta los deseos obsesivos de esclavizar al otro, que se deja como si el masoquismo fuera su droga. Vampiro y rebaño, es una metáfora real, ya no es un símbolo del arquetipo de la bestialidad humana,  sino un estado, una condición, hasta una enfermedad y si  conoces los ritos iniciáticos inconscientes de quienes traspasan los límites y explotan al máximo algunas cualidades como son el deseo físico, la vanidad, el desengaño, la frivolidad, la lujuria, la hípersexualidad y la desfachatez, entonces has pasado  las pruebas, todos quienes lo aceptan pueden ser tuyos y  tu cuerpo, tus recursos y energías estarán en función de esta nueva sensación: beber la sangre del otro a tu salud en el ejercicio físico del sexo placentero, su dependencia emocional, el control de sus tiempos y recursos y ya no hay necesidad de meterse en una dinámica aburrida y explotadora de un mundo que exige trabajar para vivir. Ahora la fórmula invertida puede resumirse en: bebo tu energía, tu sangre, tus recursos, profito de ti porque te dejas y te gusta. Cada uno sobrevive como puede.

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