La Narrativa CF de Armando Menedín (Segunda Parte)

Publicado el 14 de septiembre del 2009 | 2

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Por  Hernán  Castellano-Girón

LA CRUCIFIXIÓN DE LOS MAGOS (LCM)

Esta novela de Armando Menedín, LCM (1965) es una forma de secuela o ampliación de “Laura” (1962), con un escenario marciano (en el satélite Fobos) y otro terrestre que ambas novelas comparten a pesar de que su acción las separa aproximadamente en sesenta años, conformando el universo novelístico y la weltanschauung de Menedín.

La acción de LCM se abre en el tétrico escenario de Fobos, el pequeño satélite marciano, usado por los humanos como colonia penal para los disidentes políticos. Esos hombres viven ahí una vida miserable, usando zapatos de plomo (como Frankenstein) para poder adherirse al terreno y sangran continuamente porque su sistema respiratorio se destruye muy rápido por la escasa presión atmosférica y baja concentración de oxígeno.

Por ello se les llama Los Estopas (“pulmones de estopa”). Esos desgraciados recuerdan la Tierra natal, y ello nos lleva a situarnos en un Chile intemporal, con una bohemia despreocupada a pesar de sus sesudos y a menudo pedantes diálogos.  Apenas se logra camuflar la bohemia del tiempo de escritura de los años 60, con el restaurante “Borges” (nombre en clave para El Bosco) donde artistas, parias  y otros merodeadores de la noche se dan cita para francachelas poco futuristas.

LCM es un texto bastante más complejo que “Laura”.  Pues tiene una estructura teatral, basada en los diálogos de los personajes y en la descripción de ambientes. En el desolado escenario de Fobos se desarrolla un drama de alienación y opresión social en el que los «aproximadamente mil» condenados a extrañamiento (o «relegación» como se decía en tiempos de tiranos, ayer y hoy) sufren horribles penas físicas y morales ignorando cuál pudo ser su falta. Como en El proceso de Kafka ?o como al presente en muchas cárceles del sistema globalizado? los reos no saben de qué son imputados y purgan una condena que les acortará la vida a unos pocos años y los degrada a una condición infrahumana.

En este importante aspecto para toda narración de este tipo, que busca  una proyección mayor, el libro es profético y metaforiza fielmente tanto las dictaduras de la próxima década en Sudamérica como la situación de oprobio e inseguridad que ya se vive a nivel planetario mucho antes de los ciento veinte años imaginados por AM en LCM.

Esta novela entonces resultaría una metáfora exacta en términos sociales y fallida en términos tecnológicos, donde el progreso aparece revestido de ingenuidad, y sus descripciones más bien calzan con las de seriales de los años cuarenta como Capitán Maravilla o Flash Gordon con el inolvidable Buster Crabbe, con esos cohetes de cartón piedra que exhalaban potentes fumarolas y se movían como animalillos de cuerda.

Hemos dicho que no hay ninguna anticipación en L o en LCM, sobre el uso de tecnologías avanzadas de propulsión de naves, por ejemplo, basadas en electromagnetismo, sino que todos los cohetes espaciales y aun terrestres (como los que en LCM comunican a Santiago con Buenos Aires «en media hora») queman «carburantes» exhalando vapores de colores como en las películas y series de ciencia ficción de los años cincuenta.

Es una visión naif en lo formal, que contrasta por supuesto con la de otros autores de ciencia ficción, pero creemos que la visión de Menedín es de todos modos no sólo rescatable sino muy interesante para el estudioso de literatura (y entretenida o intrigante para el lector común) por las conexiones de sus historias con la de los poetas visionarios como Rosamel del Valle (que perteneció a su círculo más íntimo) y por el sesgo sorprendente que despliegan al parangonarlas con la realidad chilena de la época que conforma una parte significativa de su tejido metafórico, mostrando ese Chile impermeable al cambio que todos conocemos y sufrimos, tanto hace medio siglo como hoy, un Chile troglodítico que pervive a pesar del ropaje futurista.

Escenas como los robots-camareros llevando cigarrillos a los comensales en el pub «Borges», Herbert el viejo gruñón con una pata de palo en vez de tener un implante biónico, una mujer acarreando viandas en 2085, configuran un escenario que es por decir lo menos, sorprendente para un lector crítico actual.

La concepción o visión del autor no consideró ni vislumbró la globalización, el cambio climático, la tiranía mundial de los monopolios y las multinacionales, la destrucción integral del planeta a nombre del “desarrollo”, pero sí visualizó con precisión las consecuencias personales y sociales de todo ello incluyendo la opresión brutal del disidente.

Un inverosímil Chile toma parte central en el gobierno de una colonia en Marte, administra un gran poderío tecnológico y político pero duerme en sus pequeños vicios y costumbres ancestrales, mientras en el infernal Fobos (que Menedín presenta como una esfera, pero las sondas espaciales han mostrado que tiene una forma oblonga como una patata espacial) se desarrolla el drama (¿comedia?) del poder entre las fuerzas de la Iglesia (el Obispo), la demagogia política (el Hechicero) y el revolucionario pacífico que trabaja desde la conciencia (Chalukian el fabricante de espejos que permiten ver la infancia).

Un conflicto o aspecto central dentro de la cosmovisión de Armando Menedín, es la contraposición de poder entre la ciencia y el pensamiento libertario. Ello no deja de tener alguna correspondencia contemporánea, porque la ciencia en general está ligada a los procesos expoliatorios de la globalización (baste pensar que un imperio como la Monsanto regula aspectos esenciales de la supervivencia como lo son la agricultura y la alimentación) pero también existe una reacción embrionaria, un sentimiento que une a los hombres libres en la defensa de su planeta, y que Armando Menedín planteó correctamente en estas dos novelas.

También, el autor se introduce en otro tipo de temática bastante más compleja y conflictiva: sugiere la presencia de mutantes y una raza de “simios sabios” que habría sido creada en Chile, debido a su superpoder tecnológico. Preferimos tomar esto como una gran ironía, una visión esperpéntica que el escritor adoptó para burlarse de su propio tiempo en estos singulares textos.

(continuará…)

2 respuestas a “La Narrativa CF de Armando Menedín (Segunda Parte)”
  1. Hernán Castellano-Girón dice:

    Estimado Marcelo:
    Gracias por publicar otra parte de mi artículo sobre Menedín.
    Creo que ustedes hacen una gran labor rescatando nuestra ciencia ficción histórica.
    Lamento no haber podido ir a Valpo para la 3a Semana Fantastica y SF, porque estoy aun convalesciente de una operacion de prostata (tenia cancer pero parece haber sido totalmente extirpado y la prognosis es buena. )
    Nuevamente gracias y felicitaciones por Orbita/Puerto de escape, un semillero de fascinantes lecturas.
    Saludos al equipo y especialmente a ti, HCG

  2. Escribio una novella que tiene lugar in Santiago 1963. He descubrito Armando Menedin y muchas otras gentes que convocaron al IRIS CAFE y EL BOSCO. Hay alguien quien me da una description fisical de estos lugares?

    Gracias,
    Gail Chiarello
    Duena/Editoriale
    Workwomans Press Seattle