Bibliomancia: lectura de la novela chilena “Millennium”

Publicado el 4 de octubre del 2009 | 3

08b2b535-79dc-4c30-8b33-5557beff61f6

Por Marisol Utreras

Semana Santa en Olmué, y del anaquel me atrae un libro de sugestivo título: “Millennium” (Editorial Luxemburgo, 1999), con  la salvedad que demoró una década encontrarnos, como dos enamorados perdidos en la galaxia. Esta novela publicada en 1999, escrita por un chileno, Gerardo Larraín Valdés, me cayó como anillo al dedo para reflexionar en los días sacros.

Su temática: Apocalipsis, Anticristo, Advenimiento del Mesías, Armagedón, Sectas, o sea, el cóctel más fulgurante que le pueden ofrecer a una firme convencida de que será testigo del Fin del Mundo y el comienzo de una Nueva Era.

La gracia de la historia es que transcurre en Chile, lugar elegido por Dios para la segunda venida de su Hijo, el cual se está gestando al interior de un moderno matrimonio compuesto por Joseph y Marie, gringo y francesa respectivamente.

Él está empecinado en escribir una obra majestuosa llamada “Historia de la Inteligencia Cósmica”. Este otro texto, en cursiva para diferenciar cada capítulo, es uno de los mayores logros del autor, pues está construido de manera inteligente, tiene hondura y toca puntos que pocas veces nos detenemos a reflexionar, y es -a mi juicio- lo más potente de la obra, ya que incluso cobra vida propia si uno se da el trabajo de copiar cada fracción y unirlas en un solo cuerpo.

Por su parte, ella es bióloga y frente a su natural escepticismo de científica, más cercano al descreimiento, se contrapone la sensación de que algo sobrenatural y lleno de signos rodea al niño que espera, debiendo nacer al fin del milenio o en los inicios del siguiente.

A partir de este incipiente embarazo, comienzan a aparecer distintos y misteriosos personajes que se acercan a la pareja, con aspectos tan equívocos, que los buenos parecen malos y viceversa, ya que no olvidemos que se está preparando el gran enfrentamiento entre Dios y Satán, el cual está por soltarse de su encadenamiento de mil años y lo único que quiere es apoderarse del Mundo; mientras tanto, Joseph se obsesiona con la posibilidad de “detectar científicamente, y por primera vez, la presencia y la acción del bien y del mal en la estructura básica de la materia” a través de unas partículas opuestas llamadas “Theotrones” y “Daemones”.

Es entretenido el juego que hace el autor con los nombres, partiendo por los protagonistas y siguiendo con las partículas, pues desfilan, además, Lilith, Magdalena, el padre Juan (bautista del nuevo Mesías), Alocer, convirtiéndose en una especie de puzzle o acertijo para el lector, y que consiste en descubrir si el nombre asignado al personaje lo demuestra realmente o es su exacto contrario.

El libro no pierde ritmo ni agilidad, y tiene el grande mérito que invita a la reflexión; hubo varias ocasiones en que lo ponía a reposar abierto sobre mi pecho, mientras “digería mentalmente” los temas que se iban planteando en torno al ser humano, su origen, la formación del universo, etc. Y la parte dinámica se va sazonando con referencias al código de la Biblia, el Apocalipsis,  los siete sellos, la aparición de una sociedad secreta, cuyos miembros, venidos de Europa, se instalan muy cerca de nuestros protagonistas, donde también está “el convento” formado por un grupo de extrañas mujeres, y un lago que oculta en sus profundidades algo o alguien impensable…o innombrable.

A diferencia de varios libros de esta temática, el final no es predecible ni decae,  pero creo que lo más meritorio radica en el desarrollo integral que tiene la novela, está bien escrita y descrita, uno puede armar las imágenes mentales fácilmente, no le sobran ni le faltan detalles y sería un aporte verla convertida en película o miniserie, sobretodo por su interesante ambientación en algún lugar, no citadino, probablemente del sur de Chile.

Como ávida lectora de ciencia ficción y otras yerbas, me sentí orgullosa que un compatriota hubiese escrito “Millennium”, en un lenguaje grato, absolutamente traducible, carece de improperios y localismos, y la introducción que hace el autor es ilustrativa, la cual leí al terminar el libro (inveterada costumbre que defiendo a rajatabla, para no condicionarme y mantener la ilusión a lo largo de la lectura, ya que casi todos los autores en estos párrafos, dicen demasiado y dejan poco por descubrir al lector) así es que anoten: “todas las páginas previas al capítulo 1 son prescindibles, déjenlas para el final”, les aseguro que van a disfrutar más.

En cuanto a la envoltura física de “Millennium”, es un libro elegante, tapa dura, sobrecubierta, encuadernación cosida -cada vez más escasa- buen papel, excelente tamaño de letra si sufre de presbicia, y como valor agregado, ilustraciones de Doré. ¿Qué más quiere? ¡Corra a conseguirlo y esperaremos sus comentarios! (…que podrán aparecer en esta misma página – nota del editor).

3 respuestas a “Bibliomancia: lectura de la novela chilena “Millennium””
  1. LUIS AYALA MARAGAÑO dice:

    SUGERENTE INVITACIÓN A LA LECTURA…GRACIAS MARISOL. TAMBIÉN
    SIENTO AVIDEZ POR CF DESDE MUY PEQUEÑO. HACE POCO TIEMPO DESCUBRÍ ESTA PÁGINA…EXELENTE IDEA. VIVO EN HUALPÉN, COMUNA NUEVA, ENTRE TALCAHUANO Y CONCEPCIÓN, Y SERÍA INTERESANTE MOSTRAR UN POCO DE CF EN CONCE…UN EVENTO SIMILAR A LA SEMANA FANTÁSTICA QUE SE HA HECHO EN VALPARAÍSO…HE PODIDO ESCUCHAR LOS DIÁLOGOS EN ESTA PÁGINA…GRACIAS POR ELLO.

  2. Ana María dice:

    Recuerdo que era muy bueno el libro Milennium de Gerardo Larrain. lo leí en 1999, el mismo día de su lanzamiento. El autor es muy impredecible y entretenido. Además escribe muy bien y no es rebuscado. Me gusta su lenguaje y su temática ficticia, su capacidad de creativa y el trato a los personajes.
    Yo hago lo mismo que tú: me salto las introducciones, presentaciones, prefacios etc, pues a me gusta descubrir al autor y no que él se presente o sea presentado con los consabidos panegíricos que generalmente no coinciden con la obra.
    En el caso de Milennium la indroducción corresponde al contenido.

  3. Ana María dice:

    No encontraba mi blog por haber omitido una ese.

Comenta este artículo: