Tomás Harris 2.0

Publicado el 28 de septiembre del 2008 | 3

Tomás Harris

Por Jes U. Cristo Rey
¿Qué hacía la «nueva narrativa chilena», mientras alguien escribía algo como la «Historia Personal del Miedo»? La nueva narrativa chilena es un chiste, pues si la nueva narrativa chilena no hubiera existido, otra literatura hubiera venido a rellenar su vacuidad. Sin duda, es lo que hoy se observa mirando hacia atrás. Y sin embargo, en los 90 tuvo peso crítico, era a un mismo tiempo lo canónico y lo profano. Su reinado fue breve -muy breve- y todas sus bastardías fueron debidamente denunciadas por Roberto Bolaño. Hoy en día, uno se aleja sistemáticamente de la Biblioteca del Sur de Editorial Planeta, que los reunía a casi todos. Uno cierra el catálogo con un poco de vergüenza ajena y sale rápidamente del Bibliometro.Una obra como «La historia personal del miedo» (1994) resulta curiosa no sólo por el hecho de ser un volumen de cuentos suscrito al género fantástico y de terror, escritos por un chileno, sí un chileno, llamado Tomás Harris, sino por que aparece en la década de los noventa, en medio de la primera y la segunda oleada de lo que se dio en llamar, justamente «nueva narrativa chilena». Sorprende porque en los relatos de Harris, a quien conocemos mayormente por su obra poética, exalta la imaginación, desarraigada del aparato cartesiano omnipresente en toda literatura de taller. Todos los relatos son delirios, turbaciones de la realidad física, exaltaciones de los estados de consciencia. Son 14 cuentos sostenidos en base a un hilo argumental invisible, que cruza los tres pilares fundamentales del libro: «Hotel inglés«, donde la historia se hilvana en base a la rivalidad de dos hombres por un amor, y a una confusión alucinada y sórdida, y que nos transporta a un ruinoso caserón del sur chileno; «Hill Federal Restorán«, donde el delirio de Filoctetes y su destierro no a la isla, sino a un torreón con reminiscencias al círculo de Lovecraft, nos enseña que los deseos pueden tener forma de materiales orgánicos y de muerte; y «El enigma de las cajas de arcilla«, en el cual seres extraños de labios leporinos y hombres pájaros, conviven en brutal armonía con los otros. Los une el mar, los ecos del océano en constante turbulencia, la obsesión y el error trágico o la amartía.Hay encuentros falsos, estados de conciencia extraña ¿Qué nos pasa cuando leemos entre líneas? Aquí de verdad se trata de entrar a la mente del autor, aquí realmente el relato es pensamiento depurado. Hasta el día de hoy me sorprende la falta de empacho de Harris para mostrar un mundo fragmentado sin modelo canónico, donde se mezcla realidad y espejismo. Corte de la mente y posterior encendido.

Cabe destacar también, al igual que en toda la obra poética de Thomas, la presencia del cine, en general, y del cine de terror en particular. Están ahí las italianadas de Fulci, el universo descompuesto de Beyond, los colores irreales del technicolor sobresaturado, iluminando con gracia los asesinatos. Uno se sorprende de que tipos tan mediocres hayan sido capaces recrear tan fielmente la literatura fantástica del siglo 18 y que lo hayan hecho con tanto estilo y elegancia y que sólo hace unos pocos años, hayan dado muestras reales de agotamiento.

Resulta curioso, por cierto, que un libro como éste, donde hay una fabula de ratones o donde un rinoceronte blanco es reanimado con tecnología-arte de intervención-alquimia, en el notable relato «La caza del rinoceronte blanco» y termina asesinando al doble de Clint Eastwood, haya sido publicado en Chile. Sobre todo, como he dicho, cuando la bullada cofradía izquierdista alzaba su cháchara, y donde ser imaginativo y rebelde era sinónimo de ignorar a José Donoso. No vamos a decir que la obra haya sobrevivido sola a los años del profundo olvido, hay otras, pero no se me ocurre ninguna tan compleja, tan atrevida en su concepción sin transigencias. ¿Qué es verosímil en un mundo en el que la aberración se acepta como un hecho más?

Y sin embargo, «La historia personal del miedo» pasó rápidamente de las estanterías a las librerías de viejo y no por ser una literatura adelantada a su época (que no la es) sino por el desconocimiento estético de la crítica, embelezada en la idea falsa de que el tema fundamental de la literatura es la soledad del hombre, o sea, la literatura de los años 50. Me gustaría pensar que hay gente que conoce el oficio crítico, pero que por alguna razón se niega a demostrarlo.

¿Y qué hacía la novísima narrativa chilena, mientras se escribía la «Historia personal del miedo«, además de asistir a los talleres de Skármeta y luego, los de Radrigán, habiendo pasado por los talleres de Donoso, para terminar cayendo en los talleres de Sergio Paz? Nada. Por ello, no es raro que la mayoría de los clones de Fuguet, hayan sido justamente olvidados.

¿Y qué pasa ahora en este año 2008, más de 10 años después de publicada «La Historia personal del miedo«? ¿Cómo se lee ahora? La respuesta es que mejor. Olvidados los años 90 y sus pobres resultados artísticos, «La Historia personal del miedo» de Tomás Harris no necesita subscribirse a movimientos estéticos. No necesita nada, porque vale por sí sola; da la pelea dignamente en las librerías de viejo, antes de convertirse en literatura de outlet, de fondo escolar o texto de apoyo de taller literario. No necesita nada. Vale por sí misma.

Hoy, enterrados los años del olvido, «La Historia Personal del Miedo» de Tomás Harris debiera releerse, ya sin veleidades.

3 respuestas a “Tomás Harris 2.0”
  1. JLFLORES dice:

    Cuando comencé a tomarme en serio esto de escribir, antes de sacar mi primer libro, habían dos profesores que me marcaron, una en poesía, Teresa Calderón y Tomás Harris, pero este segundo fue por la lectura de la Historia Personal.

    Alicia la Niña Vampiro, debe mucho a ese momento… a mi 18 años… en fin… buen articulo.

  2. katherine dice:

    me gusto muxo tus libros hasta tu historia

  3. alexis figueroa dice:

    «la Historia Personal del Miedo» es un libro interesante, acaso su desgracia fue haber sido publicado en un periodo en donde la fantasia se consideraba la marginal estúpida de la casa… recién ahora la exploración fantastica de la realidad cultural esta siendo tímidamente aceptada..

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