Hernán Castellano-Girón, la cifra oculta del universo fantástico nacional

Por Marcelo Novoa | Publicado el 24 de junio del 2008 | 8

Hernán Castellano-Girón, la cifra oculta del universo fantástico nacional

Aún no sabemos gran cosa de nuestra Literatura Fantástica. Beneficiarios a la fuerza de la gran veta realista del siglo XVIII y XIX, los cánones y críticas al uso obviaron a nuestros escritores románticos, liberales y soñadores, quienes fueron confinados a las mazmorras de la mal vista ficción. Sabiendo, de antemano, que esta condena no sólo los fortalecería, sino que reunidos allí en pleno olvido lector, fundarían el oculto imaginario nacional.

Así los hallarán hasta hoy, confabulándose en secreto: Miralles, Egaña, Tallman, Silva Román, Edwards, Emar y un sin fin, hasta el vertiginoso delirio de quienes nos hemos puesto a sudar frío por aquellos fantasmas de un tiempo que nunca será pasado. Pues, luego de esta plana mayor de naves nodrizas finiseculares, aparecieron por implosión generacional, un puñado de autores locos como planetoides en órbita de colisión: Correa, Aldunate, Montagne, entre muchos otros, que les perpetúan y trascienden hasta nuestros días.

Ya no importa demasiado si el futuro soñado por ellos se asemeja o no al presente fantasmal que habitamos. Estos autores trajeron noticias frescas desde universos paralelos: un mañana posible de enmendar, aunque sólo sea en sus páginas por venir. Y hoy, queremos sumar otra perla escondida en tales mares de fantasía criolla: Hernán Castellano-Girón (Coquimbo, 1937), quien nos regala su primer libro de relatos fantásticos: «KRAAL» publicado en 1965, por otro conocido nuestro, Armando Menedín. Editor argentino que también publicó títulos tan sugestivos como: «Juana… y la Cibernética» de Elena Aldunate, o bien,»Poemas para una casa en el cosmos» de Hernán Lavín-Cerda, en su hoy clásica colección de bolsillo: «El viento en la llama». El mismísimo autor, de vuelta ya de su periplo por tierras del exilio, gentilmente, nos ha enviado unas notas para acompañar esta valiosísma re-edición completa de un libro fundamental en nuestras letras fantásticas.

«Estimados amigos y colegas escritores,
Yo practico una personal hibridación de la SF clásica con lo estrictamente fantástico, en el sentido pellegriniano, el surrealista argentino que habló desde nuestra propia vertiente fantasmática. Sobre todo creo ser, como generosamente ustedes admiten, original en un mundo donde el plagio abunda y, más aún, es premiado y reconocido.
Aquí les dejo el texto completo de «Kraal», relatos fantásticos (escritos entre 1961-65) y publicado originalmente (y nunca reeditado) en la famosa Colección El Viento en la Llama, que dirigía el titiritero, cuentista, dramaturgo y novelista de ciencia ficción, Armando Menedín (1911-1979). Sus interesantísimas y prácticamente desconocidas novelas de ciencia ficción: Laura (1963) y La Crucifixión de los Magos (1965) son el tema de un ensayo que estoy escribiendo al presente y que una vez terminado, será un honor verlo publicado por Puerto-de-Escape.
Ustedes, amigos lectores, podrán escoger leer primero el que les parezca, desde el delirante «La feria mental», hasta la atmósfera lovecraftiana de «El Minotauro», el alucinante cuento/titulo del libro «Kraal» o la evocación sutil, estilo Alain Fournier, de «La ecuación». Cada sección del libro tiene ilustraciones surrealistas mías a tinta. Divúlguenlo, compañeros…
Es una inmensa alegría saber que mis cosas pueden sobrevivir a décadas de ninguneo. Pues no hay antología, recopilación o simposio donde mi literatura, presente hace tantos años, haya sido siquiera mencionada. Ustedes me abren a la esperanza.
Un abrazo, HCG.
«.

Por supuesto, también pueden encontrar más información sobre sus obras, casi desconocidas en su totalidad entre nuestros lectores, en: www.hernancastellanogiron.com ó: Youtube.com/castellanogiron, donde hallarán la versión en 4 partes de «Nosferatu, una escenita criolla‘. Una notable película surreachilista, fantasmal y delirantemente anticlerical, digna del mejor Jodorowsky. ¡Disfruten, entonces, de esta joyita reencontrada del fantástico nacional!

Descarga Kraal de Hernán Castellano-Girón (texto en pdf)

8 respuestas a “Hernán Castellano-Girón, la cifra oculta del universo fantástico nacional”
  1. Andrés dice:

    Encontré «Kraal» hace poco en una libreria de viejo. Lo leí y me pareció super interesante la cercanía con algunas partes de «Ygdrasil», de Jorge Baradit.

    Una pesadilla continua. Buen texto que ahora, con este artículo, pongo én mejor contexto.

  2. hernán castellano-girón dice:

    Gracias amigos!
    El artículo de Orbita/Puerto de Escape , link y todo es un punto fundamental en mi vida presente. Ahora está girando el mundo!
    Espero poder encontrarlos en algún momento en el Puerto o donde sea.
    Un abrazo, HCG

  3. Mauricio Saavedra Toledo dice:

    Conocí a Hernán Castellano a principios de los setenta, cuando éramos alumnos de la Escuela de Cine de la Universidad Técnica del Estado, hoy USACH. Seguramente fue el más brillante alumno, porque llegó con una carga de conocimientos científicos que aventajaba al resto (bioquímico de profesión) y con la sensibilidad del artísta, porque hacía largo rato que había filmado algunas escenas en su adolescencia, y porque había un piano de cola en su casa y él desde niño solía sacarle aproximaciones jazzísticas, gusto por el que siempre fue un apasionado. Y también se expresaba con dibujos alucinantes que me recordaban a Matta. De hecho, gran parte de su obras están acompañadas de bosquejos creados por él. Hernán no sólo es un escritor. En sus desvaríos, demuestra una imaginación inmensurable, un conocimiento muy vasto de las diversas disciplinas humanas, entre las que la astronomía era una de las que lo cautivaba y solía cataplasmar en sus escritos.
    «Kraal» fue lo primero que llegó a mis manos. Una pesadilla brutal, que no podemos dejar de leer porque resume (y resuella) el desenvolverse o envolverse en una sociedad de valores excrementales, inerte, putrefacta, que sólo permitía o daba cabida a los sueños, y que después como un cruel presagio se hizo verbum con la venida de la manu militari.
    En el film «Nosferatu», escrito y dirigido por Hernán, y en el que tuve el privilegio de interpretar al vampiro que llega a nuestra Tierra desde lejanas galaxias, se aprecia su visión de la sociedad, su insolencia, su rebeldía por un modus vivendi, pero a la vez, su convencimiento que nada o casi nada puede hacerse para cambiar este mundo, porque el que lo intenta, es desterrado, destripado o desheredado.

  4. ALGUNAS PALABRAS SOBRE KRAAL.

    He tenido el privilegio de conocer personalmente a Don Hernán. Espero escribir muy pronto algunas palabras sobre su faceta melómana y jazzística en mi propio blog. Por ahora, rescato algunas palabras incluídas en mi tesis de Doctorado que, en su brevedad, no pueden hacer justicia a la riqueza de sugestiones estéticas presentes en Kraal. Sin embargo, creo que estas reflexiones conectan a este texto con una temática de gran importancia en la literatura moderna: la representación de la ciudad.
    La imagen de la ciudad contemporánea es representada en el sistema literario superrealista a través de experiencias tales como el sueño, la pesadilla, la alucinación y la visión. Lejos de la vigilia del realismo, la dialéctica apariencia-realidad se profundiza al presentarse a la propia consciencia del sujeto urbano como lugar de un viaje trascendente en que la crisis del habitar es a la vez origen y término de una crisis existencial que deviene en crítica del sistema y apertura hacia las asociaciones surrealistas que están en la base de la mímesis contemporánea. Los relatos de Kraal, publicados en 1965 por Hernán Castellano Girón, prefiguran algunas visiones de Calducho y representan la visión de la ciudad como un lugar privilegiado del ethos alienado por la masificación, la técnica, la cultura del entretenimiento y la inautenticidad. Alienta en ellos un profundo sentimiento de rechazo a la civilización de la maquinaria, al valor del trabajo y del rendimiento en la sociedad capitalista, y al síndrome de obsesiones y monomanías que permiten sobrevivir (apenas) a la mayoría de sus habitantes. Como en la gran novela de 1998, narrador y sujeto autobiográfico configuran progresivamente una serie de viajes y vagabundeos oníricos por paisajes urbanos que oscilan entre lugares evocados, de fuerte carga personal, y espacios metafóricos que, a su vez, presentan una evidente correspondencia con la funcionalidad urbanística. En el primer relato, “La feria mental”, se presenta la degradación del carnaval como fiesta de participación en la visita que la muchedumbre hace de una “Feria Mundial de Exhibición de Utensilios de la Era Mecánica” (a saber, la FISA o Feria Internacional de Santigo de Chile). Asumiendo que el relato de la pesadilla adquiere características de visión estéticamente configurada por la escritura, la experiencia del narrador en la Feria resulta decepcionante y físicamente humillante. Ubicada en los suburbios (la periferia industrial), la Feria obedece a la lógica de la globalización económica (“inaugurada con la asistencia del presidente en ejercicio de la ONU, recientemente indultado de Sing-Sing-Sing, liberto incondicionalmente”) y de la normalización de los sujetos ciudadanos a través de la “molienda del cuerpo y del corazón”. La transformación del ciudadano en consumidor masivo está claramente señalada por la exageración surrealista (“Toda la población del planeta ha de visitar la Feria en el segundo de tiempo escaso que permanecerá abierta –sideralmente hablando-: alrededor de un mes”) que descontextualiza la vida cotidiana y la recontextualiza a escala cósmica para demostrar su absurdo.

    Tanto en Calducho como en Kraal, la imagen de la ciudad estéticamente configurada surge de la transubstanciación de la imagen surrealista (interconexión de contextos inesperados, reunión de imágenes o lugares disímiles en el cronotopo de la memoria) en narración de una consciencia que se evoca y se encuentra a sí misma en el habitar estético de una ciudad extrañada y entrañable.

    Agradezco desde ya a quienes permiten publicar entradas en este excelente blog, y a Don Hernán por estimularme a hacerlo.

    Saludos.

    Cristián Cisternas Ampuero,
    Universidad de Chile.
    http://www.revolucion78.blogspot.com

  5. Agradezco infinitamente los comentarios de mis amigos Saavedra y Cisternas, eruditos, enjundiosos y fraternos.
    Quería comentar algo sobre la palabra/título Kraal. Según Wikipedia, es un vocablo del dialecto sudafricano Africaans y equivaldría a nuestro conocido ‘corral’. Según uno de los primeros comentaristas del libro, en 1965, provenía del bantú.
    Todo esto sin duda es correcto, pero el nombre escogido para el libro no fue para ‘epatar’ según en su tiempo me manifestó nuestro admirado escritor Benjamín Subercaseaux sino, al contrario, yo pretendía metaforizar la alienación del hombre moderno.
    En uno de los libros de Henry Miller (autor citado en el epígrafe) recuerdo haber leído la historia de los kraales hindúes (ya que tengo entendido, los elefantes africanos no se domestican) donde se construía una empalizada con troncos altos en un claro praticado dentro de la foresta.
    Se conducía a la manada de elefantes hacia la entrada diseñada en forma de embudo, ayudados por elefantes ya domesticados y con un batifondo de gritos, disparos y tambores, que aterrorizaba a los animales.
    Luego se cerraba la entrada con más troncos y una vez dentro todos los elefantes con sus hembras y crías, se iniciaba el proceso de domesticación.
    Los paralelismos con la educación humana son evidentes. Éste es el significado profundo que yo dí a su tiempo a mi Kraal.
    Si algún lector gentilmente me facilitara aquella perdida cita milleriana, lo agradecería mucho.
    Mi email es: castellanogiron@yahoo.com

  6. Ernesto Ahumada dice:

    Estoy inmensamente feliz de observar que la obra de Hernán Castellano está siendo valorizada y descubierta por las nuevas generaciones. Siempre he creído que su arte (poesía, narrativa, pintura, cine) simbolizan la visión profunda de un hombre donde la inocencia y lo maravilloso confluyen con el desparpajo y la ironía. Siento que ha logrado lo que alguien señaló que era imposible, aunar la analogía y la ironía. ¿Y cómo ha logrado hacerlo? Comprendiendo que independiente del formato ha utilizar siempre su creación se ve traspasada por la poesía, porque HCG es un POETA. Por este motivo, cada vez que leo su obra siento a tres nombres vinculados con la prosa, que para muchos no tendrían una relación y afinidad, pero piernso que al igual que Hernán, eran poetas de esencia. Hernán me evoca a Emar, Mauricio Wacquez y Cortazar. Es más, creo que al otro lado del espejo, Cortazar lo ha incluido en su notable “La vuelta al día en ochenta mundos”, y Hernán brilla con Calducho, Kraal, El bosque de vidrio, el Huevo de Dios y su poesía última que ilumina las capas secretas del ser.

    Gracias Hernán, el Jan Potocki de Simón Bolívar.

  7. Gracias, hermano Ernesto, por tus palabras llenas de lucidez y amor fraternal.
    Viniendo de un poeta que une juventud con profundidad, muy rara gema, es un honor que aprecio de corazón.
    Mi deuda literaria con autores como Emar y Cortazar es ciertamente esencial. Un escritor es sólo un eslabon en la gran Cadena del Ser, en este caso el ser de la palabra.
    Mauricio es un hermano generacional (coevo) que exploró universos del alma humana en paralelo con mi búsqueda literaria, que andaba por otros caminos. Ambos nacimos a la literatura en la colección El Viento en la Llama.
    El que habló de Ironía y Analogía como los dipolos de la modernidad literaria (en todos los tiempos) fue Octavio Paz en su brillante ensayo Hijos del Limo.

  8. Olgamar dice:

    Conoci Hernan a mediados del 60 en ese HSB en el laboratorio. El salio por el mundo como yo sali tambien por el mundo a causa de lo acontecido en nuestro pais que queda aun como una gran cicatriz abierta y dolorosa aun cuando se regresa…creo que asi debe pensar mi amigo Hernan.
    Por las cosas del exilio y la comunicacion al exterior segui la ruta de este amigo que conoci al principio en su lado de poeta…y luego la magia del internet me puso de nuevo en contacto con este gran escritor y un dia recibi al fin Kraal aqui en lo mas norte y frio del planeta, aqui donde la nieve invade durante siete meses, lei su libro con gran placer y pense mucho en Kafka con su libro La metamorfosis, luego Hernan me envio Otro cielo, poemas escritos en el exilio ( que es el cielo de los que viven afuera) asi que El huievo de Dios y otras historias, El Bosque de Vidrio y un dia recibi Calducho o las serpientes de la calle Ahumada.
    Gracias Hernan por haberme enviado tus libros!!
    A veces el amigo de antes hace falta pero por sus escritos esta siempre cerca y deseo sobre todo que algun dia en nuestro Chile se le reconozca como se lo merece.

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