El extraterrestre Ur, un personaje de CF y poesía (2ª parte y final)

Por Manuel Peña Muñoz | Publicado el 28 de septiembre del 2008 | ~

Elena Aldunate (1925-2005) se ha destacado en la literatura chilena como autora de originalísimas novelas de ciencia ficción y como creadora de una serie de libros de cuentos apropiados para niñas adolescentes de doce y trece años, protagonizados por Ur, un curioso personaje del espacio.

Ur e Isidora

El tercer libro de la serie Ur e Isidora (1993) -que tiene también de protagonista a Ur- está dedicado al arte de la danza que ama la joven Isidora, cuyo nombre evoca el de Isadora Duncan, rubia, alada y rebelde. Acaso esas características las ha heredado la protagonista que se inicia en el difícil arte del ballet. El lenguaje combina lo coloquial y lo poético, sin olvidar el trasfondo cultural. No por azar el libro se inicia con un texto del poeta árabe Rumi que define la danza como «ritmo de sacrificio, sortilegio, oración y visión profética. La danza convoca a ahuyentar las fuerzas de la naturaleza, cura al enfermo, es eslabón que une a los muertos con la cadena de sus descendientes, asegura el sustento, da suerte en la cacería y victoria en la batalla, bendice los campos y la tribu

Este epígrafe será iluminador para comprender el sentido del libro, porque plantea la necesidad de apoyar el desarrollo de una espiritualidad. La autora refleja la preferencia por los autores orientales que le dan una profundidad filosófica al libro. Aquí están presentes los poetas de la India y autores esotéricos junto a los de ciencia ficción clásicos; Bradbury e Isaac Asimov.

Frente a los posibles obstáculos familiares y a los prejuicios, la protagonista sale vencedora gracias a la ayuda de Ur, que, en el fondo, es el soplo del entusiasmo y la fe ciega en uno mismo, es decir, la autoconfianza que surge de la soledad.

El libro estimula la libertad, es un canto a la propia creatividad que da vida, mejor dicho, que da sentido a la vida. Por eso, Ur no tiene figura definida. Es casi presencia abstracta. Soplo. Se mueve en el territorio de lo intangible, de lo sobrenatural, en el ámbito de los sueños. Es como el aliento de Dios que dice «vive» para crear y vivir.

Ur cuelga de los hombros de la joven como una bufanda de gasa -un recuerdo de Isadora Duncan- es un remolino de humo azul o bien, se posa en forma de extraña circunferencia en la frente de Isidora. La está «cerebrizando». Entonces, la niña puede percibir el tiempo, las edades, las estaciones y los continentes. Ha entrado en un estado de comunicación sensible. Es «flor de lluvia, de diamante, de rocío que nocturnamente acaba de irrumpir en su vida«.

La aparición de Ur en la vida de la joven representa también la idea del cambio. A esa edad, la joven afina su sensibilidad, está más alerta a la vida, tiene sus antenas más sensitivas. Ur es también el amor que despierta, la alegría de la transformación y la vivencia de aprender a ser mujer.

Ahora viene otra vez el mundo real, el de las clases de baile. Y la autora nos traza un personaje secundario que es Madame Lissette, la profesora de danza que imparte las lecciones de baile llevando el compás con el bastón. Madame Lissette es un personaje inmensamente positivo porque intuye que su discípula tiene ángel, madera o duende. Y acaso ella misma también está en el secreto de Ur que significa también todas esas cosas espirituales e invisibles que hacen la vida bella.

Isidora está en su mundo verdadero junto a Madame Lissette porque entonces está calzando sus zapatillas de baile, aunque después tenga que calzar «sus anchos zapatones con que todos los días va al colegio de las Monjas» y que representan la vida cotidiana.

Luego vienen los viajes de iniciación o de perfeccionamiento del yo. El primer viaje se remonta a la edad primitiva, a la prehistoria, allá donde nació la danza junto al canto los dibujos rupestres. Ur es un verdadero duende del espacio que le enseña a la joven los orígenes del hombre y el universo. Ve «guerreros bailar ante una tosca figura de piedra» y luego «un fémur redondo y calcinado de un ciervo«. Todo transcurre en el cerebro y en el corazón de una muchacha que está aprendiendo a vivir.

Después vendrán otros viajes al pasado remoto. Será una sacerdotisa del templo de Isis y Amón en el antiguo Egipto. Allí olemos el humo de los inciensos, la mirra y el azufre junto al lecho de Tutankamón, el faraón que está próximo a morir. Isidora está bailando una danza ritual con sus uñas pintadas de azul. Y la niña del Barrio Alto de Santiago, gracias a la magia de Ur, vivirá momentos de dramatismo al correr por las callejuelas oscuras de un mundo pretérito.

Ahora la joven está en un teatro de Londres donde baila Ana Pavlova de solista. El mundo de Europa en los años 20 se retrata en estos capítulos con descripciones del ambiente, los vestuarios de las damas y caballeros que asisten a ese gran estreno del ballet Giselle. Ella es Imochen-Isidora que está sentada la función y escuchando cómo el duende de humo azul le susurra palabras al oído… Al final, acompañada por el lord, acudirá a los camarines para conocer a la gran bailarina. Será uno de los momentos más vívidos del libro. Hasta que por la magia de Ur, la niña de ojos color hierba baila ahora «El Lago de los Cisnes» en la corte del zar Pedro el Grande. Ella es la Prima Ballerina del Ballet de San Petersburgo, Thamara Karsavina «que inicia su solo en un tutú blanco cuajado de pequeños brillantes«.

Luego, la realidad otra vez y la secuencia de personajes taciturnos como el tío Benjamín con su aire anticuado. Hasta que la protagonista consigue lo que desea al cumplir sus 11 años, que sus padres la inscriban en el Instituto de Danza del Teatro Municipal de Santiago. Será la materialización de sus sueños.

Por la prosa de Elena Aldunate desfilan atardeceres, personajes que pasan y se esfuman, cierta cadencia melancólica y una idea persistente: los seres humanos se agitan en la vida movidos por un espíritu superior que puede tener distintos nombres. En este caso se llama Ur.

Ur y María Celeste

El cuarto libro fue Ur…y María Celeste (1996) inspirado también en otra de las nietas de la autora, cuyo nombre nos evoca de inmediato el cielo, el espacio, el universo misterioso de las constelaciones y la vida que bulle allá arriba: platillos voladores, estrellas fugaces, astros que giran en sentido inverso de la tierra.

Cada nombre de sus nietas es un misterio y Elena Aldunate se inspira en ellos para tirar el hilo de la madeja y despertar una serie de sugerencias. En este caso, Ur viene a llevarse a la protagonista al mundo celeste, en una serie de distintos sueños, a visitar los planetas: la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno.

Mundos desconocidos y enigmáticos, envueltos en vapores y nubes, donde un segundo puede ser un siglo y un siglo, una eternidad… Todo ha sido un sueño, sin embargo, la protagonista sabe que ahora su visión de mundo será diferente después de aquellos viajes en compañía de Ur. Sabe también que ahora tiene «en un lugar secreto, un cintillo mágico, un collar de corales y una rosa de diamantes«.

Ur y Almendra

Ur…y Almendra es el quinto libro de la serie y en él, la autora introduce a la joven lectora al universo de la naturaleza y sus recónditos misterios. Con un permanente tono ecológico, este ser misterioso conduce a la protagonista hacia el interior de los árboles, revelándole sus secretos. Así, es capaz de introducir a la niña por un almendro para conocer su belleza y el número de años del árbol medido por los círculos concéntricos. También la convierte en mariposa para que conozca la vida del enigmático grillo y de la araña azul con el propósito de que comprenda el papel que a cada insecto le corresponde jugar para que se produzca el equilibrio ecológico.

En otro capítulo vemos a la protagonista incursionar en el maravilloso mundo de los pájaros. Conoce al búho, al zorzal, al gorrión, al tordo y a la paloma. Sabe de los cuculíes y del origen de los gallos y los pavos reales. Y convertida en pájaro, gracias al poder mágico de Ur, aprecia mejor el entorno, comprende íntimamente la sabia naturaleza de los pájaros y sufre con ellos ante la desilusionante destrucción del planeta.

El siguiente capítulo se orienta a descubrir el mundo sumergido de los peces. Y un acuario es el punto de partida para que la protagonista recorra el universo submarino, conociendo al pez espada, al atún rojo y al pulpo azul. Ante sus ojos asombrados se abren actinias gigantes como soles y cruzan las espesuras sirenas de cabello flotante. Ur, montado en un caballito de mar, es el maestro que enseña a la niña un mundo fascinante que también es necesario apreciar para preservar…

Luego viene el mundo de los animales: el gato, el caballo, la vaca, el ternero, los conejos y los cabritos tienen también una historia que contar con un fondo de necesario respeto hacia la naturaleza.

Ur sabe conducir a la niña por estos caminos mágicos y de su mano invisible, como de humo, Almendra, la más vegetal de la protagonistas, la que está ligada por esencia a la naturaleza y a las esencias de la tierra, comprende mejor el secreto de los animales y envía su mensaje para su mejor protección, comprensión y cuidado.

En otro capítulo Ur conduce a la niña -convertida en gusano- a los intrincados laberintos de la tierra, allí donde las lombrices reptan en torno a las raíces de los rosales. Un mundo extraño y fascinante, nunca imaginado, se abre ante los ojos de la niña, descubriendo tubérculos palpitantes, «la frescura del agua, la olorosa suavidad del barro mojado y el misterio de la oscuridad«.

También, gracias a la prestidigitación de Ur, Almendra se convierte en fuego y viaja a los confines de la prehistoria, allí donde el hombre primitivo descubrió la maravillosa primera llama de color anaranjado. Y tornada en una lengua de fuego llega hasta las plantas de una bruja que van a quemar en plena Edad Media. Y llega hasta las calderas de un gran trasatlántico.

Convertida en fuego, Almendra conoce también el lenguaje de las materias primitivas: el fuego, el aire, el agua y la tierra… Y llena de una sana inocencia, iniciada ya en los grandes misterios, llega a conversar con los personajes de los cuentos en el País de Nunca Jamás, allí donde viven Alicia y El Principito…

El tono de la narración de Ur…y Almendra es permanentemente poético y fantástico. Se adivinan las lecturas de escritores que saben cincelar la palabra en frases redondas y estilizadas: Juan Ramón Jiménez, los poetas árabes y de la India… De allí le viene ese gusto por el lenguaje cuidado y bien escrito con una dimensión poética. Y de su padre, Arturo Aldunate Philips, la apreciación científica del mundo.

Elena Aldunate había escrito anteriormente libros de ciencia-ficción. Por ello, se mueve libremente y con facilidad en un mundo presidido por otras leyes. Conoce a Ray Bradbury, a Isaac Asimov y ha leído enciclopedias y libros sobre el espacio que le dan a su literatura un fondo científico tocado sin embargo, en todo momento, por la poesía, la misma que baña su novela El Molino y la Sangre (1992), su obra cúlmine publicada en España.

En general, en toda la obra de Elena Aldunate se aprecia un pensamiento filosófico. La autora manifiesta en todo momento una preocupación por el futuro de la humanidad y se aferra siempre a valores tradicionales. Le teme a la destrucción del planeta, a la decadencia del mundo contemporáneo, a la pérdida de los valores que nos inculcaron los antiguos. Por eso, Ur viene a representar un nuevo modo de mirar, valorizando nuestro entorno y dando una dimensión superior al ser humano, enalteciendo su dignidad y también un apego al mundo familiar que rescata siempre en su obra y una mirada hacia el espacio, como si buscara a Dios más allá de las estrellas. Ur, en toda la serie, viene a representar la magia que nos permite ser diferentes, asumir un destino propio, buscar un mundo en paz, tener fuerzas para superar los destinos imprevistos y navegar siempre muy alto.

Un signo de actualidad y vigencia en esta serie es el protagonismo femenino. Esta idea se entronca con una corriente actual de literatura infantil y juvenil que privilegia a la adolescente mujer como personaje principal de muchas obras literarias. En los últimos años, ha surgido una literatura nueva, más acorde a los tiempos actuales, donde la mujer y la niña adolescente son protagonistas de las obras literarias.

Un feminismo de buen cuño aparece también en la obra de Elena Aldunate, lo que le da a esta serie basada en principios sólidos ante la vida, una auténtica modernidad y una fresca sensación de independencia y libertad.

Las ilustraciones de la serie Ur fueron realizadas por Cuca Burchard. Fallecida en 1996, las ilustraciones de este libro fueron tomadas de un óleo de la artista que expresa un ambiente fantástico similar al de esta obra literaria. Confiamos en que los lectores de este libro sepan apreciar el misterio, la magia, el amor y la sabiduría que Elena Aldunate ha puesto en sus páginas.

La serie de Ur constituye un valioso testamento literario que la autora ha dejado a cada una de sus cinco nietas y ello tiene un valor extraordinario, ya que hay un legado poético y filosófico en el que se entrega parte de una entrañable tradición familiar y un conocimiento de la vida y el cosmos para ayudar a la niña a que sea mujer.

Pertenece a un modo de vida de otro tiempo esto de dejar herencias literarias, a una manera de ser de otra generación. Es de gran originalidad y peso trascendente el dejar de herencia un cúmulo de valores y modos de pensar bajo la forma de cinco retratos que son a su vez, cinco mensajes cifrados llenos de símbolos, como son las historias de Ur de Elena Aldunate. Dulces misterios que es privilegio del lector el descubrir a cabalidad.

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