Elena Aldunate y Ur, su personaje de Fantasía y CF (1ª parte)

Por Manuel Peña Muñoz | Publicado el 8 de agosto del 2008 | 4

Elena Adúnate Y Ur, su personaje de fantasía Y CF (1a parte)

Elena Aldunate (1925-2005) se ha destacado en la literatura chilena como autora de originalísimas novelas de ciencia ficción y como creadora de una serie de libros de cuentos apropiados para niñas adolescentes de doce y trece años, protagonizados por Ur, un curioso personaje del espacio.

Ur y Macarena

El primer libro se titula Ur y Macarena (1984) y ha sido ilustrado, como los siguientes, por Cuca Burchard. La narración trata de una niña de trece años que, de pronto, entra en contacto con un ser nebuloso proveniente de otro planeta. Ur ayuda a la niña a comprenderse a sí misma y esta comunicación secreta permanece hasta que la niña se convierte en mujer. Es entonces cuando el espíritu intergaláctico dice adiós. Mezcla de fantasía y de suave lirismo, este libro se inscribe en el género de la literatura de fantasía, pero partiendo de los problemas reales de una adolescente santiaguina de doce años.

Ur y Alejandra

El segundo libro de la serie es Ur y Alejandra (1986). Es la historia de Alejandra (prima de Macarena). Ur se le aparece también y le enseña muchas cosas. En primer lugar, la sensibiliza hacia su propio cuerpo que está creciendo. Y los diálogos que Alejandra sostiene con Ur son verdaderas reflexiones poéticas sobre el desarrollo de la protagonista y su transformación de niña en mujer. Hay ciertamente una mirada de ternura hacia esa edad descrita por Elena Aldunate con observación alerta. Porque Alejandra no solamente siente crecer su cuerpo, sino también experimenta nuevas sensaciones, por ejemplo, las primeras pulsaciones del amor o la intimidad del hombre y la mujer cuando se tiende sola con los brazos extendidos en la cama matrimonial de los padres.

En este sentido, cualquiera adolescente se siente identificada con Alejandra, no sólo con sus sentimientos, sino también con su lenguaje. Porque Elena Aldunate alterna la lengua poética, de tono filosófico a veces, con el tono coloquial de una joven de hoy, de una niña «en tránsito», como Alejandra, la niña que, tras los cristales de sus anteojos, esconde unos «ojos de madera clara».

En una de sus páginas, leemos: «Ur se va deslizando suavemente por la mano sudorosa de Alejandra hasta sus hombros, su cuello, su pecho, su corazón, vibrando emocionado. Entonces se enrolla en la cabeza de la niña como un turbante de humo«.

Hay también, a través del relato, una radiografía de tipo social, porque las diversiones de Alejandra, revelan cierta manera de vivir de una joven moderna de la clase alta de Santiago. Alejandra navega a bordo de un velero con su familia, va al Parque Arauco o va a ver las carreras de autos con Juan Pablo. En medio de todos los episodios, el espíritu celeste -que proviene de Urano y que por eso se llama Ur – «cerebriza» a la adolescente para transmitirle en clave sus secretos, sus mensajes, su magia y sus reflexiones de «espíritu evolucionado» sobre la muerte, el amor y hasta los celos. Sí, porque ese remolino invisible que es Ur llega a enamorarse de Alejandra y claro, siente celos de Juan Pablo…

En su discurso final, manifestado a través de letras verdes en la pantalla del computador, Ur, invisible, pero presente, escribe: «Alejandra, quise mostrarte lo maravilloso de ese amor inexperto que siente tu primo por ti. Nunca había experimentado una sensación parecida que capté cuando tú y él se miraron con esa intensidad que no pude soportar. ¿Celos? ¡Qué absurdo sería que tú, pequeña amiga terrestre, me hubieras enseñado lo que es estar celoso! En mi planeta, los celos son malignos como el poder, y sus consecuencias, tan nefastas como la guerra, el odio y la indiferencia!»

Ur y Alejandra… Alejandra y Ur… Acaso esta relación sea más profunda porque es una relación espiritual. Y acaso Ur sea también una parábola maravillosa sobre ese espíritu que nos domina en la adolescencia y que nos hace ser más reflexivos, más atentos, más sensibles y más solitarios.

La adolescencia es la edad de las transformaciones, cuando además queremos confiar nuestros secretos y confidencias a un diario de vida o a una amistad lejana a través de una carta. Estos deseos de comunicación de la intimidad se explican precisamente por esa ebullición del mundo interior que tiene lugar en esa etapa de la vida.

Ojalá nunca perdiéramos esta sensación de estado de alerta respecto del mundo exterior y respecto de nosotros mismos. Ur viene a representar ese espíritu que tiene acaso la misma naturaleza mágica de las hadas, de las musas y de la poesía. Cuando ese espíritu se va, muchas veces en el paso de la adolescencia a la vida adulta, queda una sensación de suave tristeza.

La misma melancolía propia de las despedidas es la que queda suspendida en el aire, flotando al cerrar el libro, cuando Ur deja a Alejandra.

Pero sabemos que a veces, Ur no se va y se queda acompañando al adulto que ha querido dejar niño o adolescente. Sabemos también, que si se va, vuelve siempre como vuelven los ángeles y las hadas, a acompañarnos y a protegernos. ¿Existen o no existen estos seres invisibles? ¿Existen los duendes, las hadas, los seres de las estrellas, los espíritus galácticos? ¿Existe Ur?

Estas preguntas las suelen hacer los mortales de espíritu práctico, los escépticos, los que no creen en la existencia invisible de seres magnéticos o sobrenaturales. Pero los poetas, los nostálgicos, y acaso los niños y los adolescentes no sólo creen sino que tienen la necesidad de mantener una sintonía afectiva con estos seres maravillosos del cuarto reino, portadores de secretos y frases mágicas que ayudan a ser más felices sobre la tierra.

Ur viene a corroborar esta necesidad de fantasía y afecto en una adolescente de hoy. Y viene también a ponernos en contacto con la literatura de ciencia ficción, con la buena literatura de anticipación que es la de corte poético de Ray Bradbury, con poder de sugerencia y sentimiento humanista.

Elena Adúnate - Ur e Isidora

Por alguna extraña circunstancia relacionada con Ur, Elena Aldunate no asistió a la Estación Mapocho a la presentación de su libro. Pero todos los que asistimos esa radiante mañana de verano, supimos que acaso la autora se encontraba despidiendo a su amigo galáctico y que en ese mismo momento, a través de las palabras de la propia protagonista Alejandra, nos había ido también a decir adiós.

4 respuestas a “Elena Aldunate y Ur, su personaje de Fantasía y CF (1ª parte)”
  1. Hernán Castellano-Girón dice:

    Estimadisimo:
    Acabo de escribir estas notas después de releer Juana y la Cibernética de Elena Aldunate. Creo que me impresionó más ahora que en su tiempo.
    Querría que estas notas se publicaran, sea en los comentarios (en efecto pensaba mandarlos por ahí) o si te parece, como un agregado o coda al estudio de Roberto Pliscoff, y ahora, Manuel Peña, dada la información que entrego sobre los talleres con Braulio Arenas en que participamos juntos, y algunas breves apostillas sobre JYC misma.
    Espero todo vaya bien por el puerto y tus actividades.
    Afectuosamente y con gratitud,
    HCG

  2. Marcelo Novoa dice:

    Estimado HCG
    Por cierto, publicaremos tu excelente nota en una próxima edición de PdE.
    Sin querer, hemos ido armando un especial sobre Elena Aldunate, nuestra eva retrofuturista.
    Cuídese del frío de los gobiernos, como dijera Violeta, que del invierno, ya tiene mucho calor humano para darle combate.
    Se le saluda y se le respeta.
    MN

  3. Jose R. Silva Aldunate dice:

    Hola, soy el hijo menor de Elena Aldunate y les agradecería enviarme información sobre los actículos que publiquen acerca de su obra.
    Desde ya, muchísima gracias!

  4. Alejandra Aldunate dice:

    .. que fuerte es saber que esta escritora ya no está. Parecerá extraño, péro en mi adolescencia, sus cuentos fueron una gran compañía.. en la casa de mis abuelos, habían muchos de sus cuentos; «El Señor de las mariposas»; Candia, Juana y.., «El mecano verde».. y «Ventana Adentro»…este último pareció tocar algo muy íntimo en mí..en una adolescente de 15 años, .. irradiaba una dulzura inmensa.. que ganas de haberla conocido!!..hubo muchas coincidencias. Aún conservo muchos de sus cuentos, hace poco, compré varios de «Ur y… » que les encantan a mis hijos… en fin. Aún conservo el libro «Universo vivo», de Arturo Aldunate Philips, que era el favorito de mi papá… ahora lo es de mi hijo mayor..
    Si haberla conocido, debe haber sido una mujer preciosa…