DUNE y la experiencia Jodorowsky

Publicado el 22 de enero del 2008 | 9

DUNE y la experiencia Jodorowsky

Por Gonzalo Oyanedel

Desde que en 1904 la Edison Company rodara un breve filme sobre Frankenstein, el recurso de adaptar éxitos literarios a la gran pantalla despierta cierta resistencia entre los fanáticos más puristas. Donde algunas experiencias han logrado resultados interesantes (A Clockwork Orange, sin ir más lejos), otras parecen sugerir tal complejidad que cualquier viso revisionista desata suspicacias en el aficionado, ya se trate de textos Kafkianos, el fantástico ciclo de Cthulhu o la novela gráfica Watchmen.

En este incómodo grupo refulge Dune (1965), monumental novela de Frank Herbert cuya elaborada construcción ofrece a la vez una fábula mesiánica, filosófica, política, esotérica y ecológica donde interactúan mundos y seres extraordinarios. Muchas son las leyendas tejidas en torno a sus revisiones en el cine, siendo la que en 1974 intentó el multidisciplinario artista chileno Alejandro Jodorowsky (1937) la más controvertida.

El primero en atreverse fue Arthur. P. Jacobs, célebre productor responsable de llevar al cine el Planeta de los Simios. Tras adquirir los derechos para filmar Dune en 1968, su inesperada muerte dejó la eterna incógnita sobre el eventual resultado.

Es entonces cuando entra en escena Jodorowsky, trotamundos tocopillano que a fines de los 60′ revoluciona el circuito independiente con Fando & Lis (1968), El Topo y La Montaña Sagrada (ambas de 1970). Su interés en la novela de Herbert es comprensible, dada su inclinación a los misterios de la iniciación y la fe omnipresentes en el libro. Y aunque existía el riesgo de entorpecer con sus ideas el resultado final, el chileno era una buena carta para traducir el universo Dune a un código visual de manera fiel y arriesgada.

«Dune me había hecho su apóstol», comentará más tarde, dejando en claro su intención de traer – en sus dichos – un Mesías al mundo en forma de película. Elucubraciones aparte, el realizador despierta un amplio interés en las esferas intelectuales luego que confesara sus ganas de ofrecer un traspaso sucio, cuya fuerte carga barroca y sexual se opusiera a la pátina aséptica desatada por Kubrick en 2001.

El Ejército de Arena

El reto de trasladar Dune la pantalla requería naturalmente de un sólido financiamiento, mismo que el psicomago encuentra en el millonario francés Michel Seydoux. Su respaldo le permite asentarse en París e iniciar (mediante la productora Camera One) la materialización de un equipo artístico capaz de interpretar su adaptación a la novela; una auténtica camarilla estelar que busca encabezar con todo un personaje: Salvador Dalí.

Teniéndole como única opción para interpretar al Emperador Shadddam IV, Jodorowsky consigue una cita con el pintor, también intrigado por conocer «el talento de ese jovenzuelo que cree poder dirigir a Dalí». El español exige 100.000 dólares por hora, ante lo cual el cineasta opta por modificar el guión e introduce una copia robótica del emperador, para así contratarlo sólo por una hora («Dalí sólo aparecería sentado en un laboratorio, manipulando botones para dirigir su robot», señaló después).

Siguiendo los consejos de una joven Amanda Lear (otra artista múltiple, quien intenta intimar con él durante la cita para obtener el rol de la princesa Irulan, hija del Emperador), el chileno demanda que Dalí filme su parte en Francia, obteniendo una respuesta hostil. No obstante, acaba rendido ante la idea de poseer una copia exacta de él y decide aceptar siempre y cuando le regalen el robot al finalizar el rodaje, para exhibirlo en su museo.

Por su parte, el equipo técnico presenta una lucida nómina en la que destacan el pintor suizo Hans R. Giger (sugerido por Dalí), el inglés Chris Foss y el historietista Jean Giraud (Moebius), todos dedicados al diseño de producción. A ellos se une el técnico en Efectos Especiales Dan O’ Bannon, luego que su mítico maestro Douglas Trumbull no se entendiera con el realizador; todos trabajan avalados por las inexistentes limitaciones presupuestarias, el sueño de cualquier genio creativo.

Jodorowsky es generoso con los excesos y antes de iniciar el rodaje ya ha gastado dos millones de dólares de los 9 y medio estimados por su mecenas Sidoux. El proyecto engulle dinero a diario, pero el director insiste en plasmar su visión tal cual la imagina y – tras encargar la música incidental a Pink Floyd – ahora desea en el rol del obeso y corrupto Barón Vladimir Harkonnen nada menos que a Orson Welles; la difícil negociación llega a buen puerto cuando el chileno promete a Welles contratar al chef de un elegante restaurante francés para servirle cada noche los platos y licores que éste solicite.

Sueños al Viento

Tras dos años de intenso trabajo, Jodorowsky está listo para rodar Dune en 1974. Sin embargo, desavenencias con el equipo de producción motivaron la inesperada renuncia del caprichoso Dalí, generando un caos que Sidoux aprovecha para retirar su apoyo financiero; el efecto desastre no tarda y mientras Dan O’Bannon se interna en una clínica de Los Ángeles para superar la decepción, un furioso Giger se queja ante lo que llama ‘el innegable fracaso’. El cineasta busca obtener inversión en los Estados Unidos, pero su cuadrilla ya ha perdido el interés y el proyecto se desmorona definitivamente.

Sin la presencia del psicomago, la novela sigue un errático camino hacia su adaptación fílmica. El productor Dino de Laurentiis adquiere los derechos en 1978 y pone en el timón al británico Ridley Scott, quien – no contento con el presupuesto disponible – renuncia al poco tiempo y usurpa el equipo técnico reunido por Jodorowsky para realizar su propio clásico, Alien. La cinta llega a la pantalla finalmente en 1985, donde el resultado obtenido por el director David Lynch sugiere que una revisión ‘definitiva’ resulta improbable.

Por su parte, Jodorowsky ve en el fracaso «un invento mental» y propone a Moebius utilizar los diseños de vestuario y las tres mil imágenes del guión en un extenso cómic, trazando así su obra El Incal. Y aunque en lo sucesivo declara no sentir añoranza por Dune, su novela gráfica La Casta de los Metabarones guarda también una innegable deuda con el universo de Arrakis.

Con todo, la mayor objetividad dada por la distancia sugiere que el ego del artista habría acabado por traicionar el concepto original, extraviando con una lectura ostentosa las mejores propuestas vertidas en el libro de Herbert. Queda entonces entregarse a la imaginación y vislumbrar cómo pudo darse este proyecto magnífico, cuya misma magnitud lo hizo imposible.

«Siendo como soy un fervoroso adepto al karma Yoga, estoy interesado en el trabajo que hago, pero no en su resultado, sea bueno o malo. Disfruté tan profundamente trabajar en Dune, que para mí, de algún modo, la película fue realizada». Alejandro Jodorowsky, 1984

9 respuestas a “DUNE y la experiencia Jodorowsky”
  1. carolina cornejo dice:

    siempre e admirado a jodorowsky, e leido algunos de sus libros, y ahora mas porque mi obra favorita es DUNA, con todo lo que provaca la especia, y arrakis (siendo que la descubri por casualidad) alejandro si me permite hablarle asi es un grande entre los grandes, yo desde aca sigo en busca del que me esta soñando.

  2. Jorge Parodi dice:

    Jodorowsky queriendo llevar Dune al cine, que sueño no conocia esa historia oculta de la novela, debo admitir que aun asi ver la version filmica una y otra ves aun me sobrecoge, aun con los detalles de que deja mucho del libro afuera alcanza un nivel digno de sentirla de culto. Pensar en Dune en el cine es dificil, toda la saga es complicada, pero tiene un lindo intento. Podriamos soñar con Fundacion en el Cine?? ya que Yo robot es un tibio acercamiento a la obra de Asimov?

  3. veronica dice:

    Para los que simplemnte nos gusta, creo yo, nunca es suficiente ver y re-ver estas joyitas… En busca por supuesto, de que todas estas creaciones, sean misivas secretas de su autor para darnos las llaves de esos o mismos misterios… mucha via lactea ahora es sin lactosa…nano-besos

  4. RODRIGO GOMEZ dice:

    Concuerdo con Giger, y ademas digo que don «Ale» despilfarro la plata pq pudo buscar material mas barato, actores nuevos y la media lista de cosas mas economicas. Aun asi la pelicula la sigo viendo me gusta , me encanta. La conoci por el juego de pc DUNE 2 con sus graficos y musica me perdi por siempre.

  5. Jorge Parodi dice:

    aunque no tiene mucho que ver con el topìco de la pelicula solo queria comentar, que al fin pude leer la yihad buttleriana.. y quede mas metido aun con la saga!

  6. MatzukaCorp dice:

    En la volá delirante del Jobo, se le olvidó que en Dune, no exiten los robots, y llega y pone un robot sólo por el capricho de un integrante de casting (Salvador Dalí)ahí guateó con cuática el Jobo…

    nakenveker…

  7. Victor dice:

    Jorge donde consegiste LA YIHAD … ya que aca en Chile no lo encuentro

  8. Jota dice:

    Admiro la faceta creativa de Jodorowsky, me hizo vibrar con El Incal cuando yo tenía quince años, y obras posteriores suyas, siempre en cómic, me han emocionado, pero doy gracias a los Titanes mekcs porque el proyecto de filmar Dune le saliera rana. Si ya es mala la adaptación de Lynch, no quiero ni pensar en cómo habría sido esa versión paranoica de Jodo. ¿Dalí como Shadam IV?
    ¿Una réplica robotizada del emperador? ¿Orson Welles como Vladimir Harkonnen? Menudo disparate. Ni surrealismo ni leches, un autentico disparate. Ni siquiera las mini series televisivas realizadas sobre los tres primeros libros de la saga están a la altura de los libros, y eso que han sido realizadas con escrúpulo, y se respira respeto en ellas por la obra original. Que dejen a Dune en paz si no se lo van a tomar en serio, y si no tienen un presupuesto gigantesco para realizar la adaptación.

  9. Ricky dice:

    Les aseguro que eventualmente a alguien se le va a ocurrir hacer DUNE en el cine, de una forma elegante y que sea capaz de transmitir las sutilezas que tiene ese universo…Aunque esto pase varios años DC (después de la Cofradía).
    Sobre los libros póstumos, me los he leído todos, o sea, los 8 que hizo Brian Herbert y aunque son entretenidos no tienen ni un 10% de la genialidad de lo hecho por Frank Herbert…existe un libro que se llama Dune Revenant que hizo un fan en 2001 y que es la cntinuación de Casa Capitular y aunque esa incompleto, es buenísimo…

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