Hugo Correa, un veterano espacial

Por PdE | Publicado el 13 de agosto del 2006 | ~

Fragmento de portada del libro "El Nido de las Furias" - Hugo Correa

En la misma colección donde asoma un joven Lafourcade con “La fiesta del Rey Acab”, Hugo Correa publicó Los Altísimos (1959), una rareza por donde se le mire, pues esa colección no vuelve a incluir otros autores de ciencia ficción, además de adelantarse a clásicos como Larry Niven (Mundo Anillo, 1970) y Arthur C. Clarke (Encuentro con Rama, 1973) al describir estética y exhaustivamente un mundo artificial en conflicto, sin soluciones facilistas ni ramplonas descripciones. Es claramente uno de los clásicos modernos de CF Latinoamericana, junto a Bioy Casares, Gorodischer y Arango. Pues, es el único escritor chileno del género que tiene publicaciones en España, bendecido por un sacrosanto Ray Bradbury, además de contar con traducciones al alemán, inglés, francés, portugués y sueco. Por cierto, su notoriedad será mínima, en relación a la “corriente principal” -realista a ultranza- que ha guiado todo el siglo XX de las letras chilenas.

Luego vendrá El que merodea en la lluvia (1962), donde enrarece un ambiente rural con la presencia del monstruo extraterrestre de rigor, en una lograda fusión de terror campesino e intriga existencial; Los títeres (1969) reúne cuatro relatos acerca de robots y sus amos humanos, quienes ya no quieren tener tratos ni contactos reales y para ello se sirven de estos verdaderos “alter egos”.

Para llegar a Alguien mora en el viento, (nouvelle publicado en 1966) y luego incluido al final de la colección de narraciones: Cuando Pilato se opuso (1971). Es una bella y terrible historia de astronautas varados en una isla vegetal que flota en las apremiantes corrientes aéreas de Venus. Aquí brillan las virtudes literarias de la prosa de Correa, tanto para crear atmósferas opresivas, como para sugerir a través de diálogos breves todo el dramatismo de unos personajes enfrentados a conflictos universales, como la inmortalidad y el deseo por sobre al amor.

En Los ojos del diablo (1972) vuelve a incursionar en una variedad del realismo mágico terrorífico ambientado en el campo chileno. También, las buenas ideas se copian a sí mismas, y «Donde acecha la serpiente» (1988) repite esta fórmula de terror chilensis. Sólo las reediciones de Los Altísimos (73 – 83) asaltan solitarios el paisaje desolado y apolítico de esa década de censuras, torturas y desapariciones.

Hugo Correa

Hugo Correa

Más tarde, publicará El Nido de las Furias (1981) que es su aporte a las distopías autoritarias tan queridas por el género a partir de los 70, con la creación notable de un dictador apremiado por poderes ocultos que no alcanza a manejar a su antojo.
Y le toca el turno a su última novela: La corriente sumergida (1993) que contradictoriamente, cierra su ciclo novelesco con un retorno a la infancia y adolescencia, a través de una narrativa realista sobre cierta picaresca de bares y pensiones, que solía existir en los años cincuenta en Santiago de Chile.

Podemos concluir que la obra principal de Hugo Correa representa una maduración estilística de temas y estilos que, tímida pero sostenidamente, habían generado un espacio a la vera del realismo patrio. Y permite vislumbrar su influencia en los autores de relevo, que sólo florecerán hacia el final de la década de los 80tas.

Aunque este autor ya no espera un reconocimiento mayor (el fándom local le conoce y admira), pero entre los lectores (des)informados sigue siendo una incógnita. También nos invita a reflexionar sobre la diversidad de caminos que la imaginación suele tomar a la hora de emprender vuelo poético.

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