Homenaje al Futurnauta Chilensis: Hugo Correa (1926 – 2008)

Puerto de Escape rinde un merecido homenaje, justo al momento de su partida, a quien fuera nuestro código secreto en las estrellas. Aunque no lo crean, teníamos muchos planes para el reconocimiento y consolidación de la obra del maestro. Hoy, su recuerdo ejemplar, nos obliga a realizarlos ya sin su presencia. Pronto tendrán noticias frescas…
En esta ocasión, hemos seleccionado un material altamente sensible, que esperamos guíe sus lecturas futuras, y sirva para saludar como corresponde, a quien fuera, a la vez, un precursor, un adelantado y un pionero de las letras fantásticas nacionales.
Aquí encontrarán artículos actuales y algunas entrevistas rescatadas del olvido:
> Sergio Meier, digno continuador del maestro reflexiona sobre su legado.
> Entrevista completa para Revista Qué Pasa, en 1973 (en PDF)
> Entrevista completa para Zona de Contacto, El Mercurio, en 1998 (en PDF)
> Retrato del autor (click para ver en tamaño extendido) realizado por su hijo, Francisco Correa:
> Todas las portadas de los libros (hoy inencontrables) de Hugo Correa.
> 3 cuentos de Hugo Correa para descargar (en PDF):
La Esfera Lunar por Hugo Correa
> Links a sitios de rescate e investigación sobre Hugo Correa:
http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/noticias/index.asp?id=2768
http://www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/persona/1627?info=originales
UN RECUERDO DE HUGO CORREA. El más significativo escritor de literatura de ciencia ficción chilena.
Por Roberto Pliscoff
El domingo 23 de marzo, mientras para unos era el Domingo de Gloria, el fin de los festivos de la Semana Santa, para otros, entre los que me incluyo, fue un domingo triste. En el silencio y con el retraimiento que muchas veces lo acompañó, ha muerto el destacado escritor de ciencia ficción chilena Hugo Correa.
Hugo Correa, el más sobresaliente de nuestros escritores fantásticos, incluso, contra la insensibilidad de sus pares, desarrolló a gran nivel la literatura de Ciencia Ficción en nuestro país.
Hugo Correa deja su carrera de Derecho después de cursar exitosamente los tres primeros años, por la literatura, su verdadera pasión y de allí en adelante no tuvo otra meta que la de concretar en múltiples obras ese mundo de copiosa fantasía, con que sus creaciones nos deleitaron; primero, a los pocos lectores especializados que en los años 60 nos reuníamos en la hoy desaparecida librería: “La Novela Policial” a esperar las escasas publicaciones que aparecían y luego, al grupo de seguidores que fue aumentando en forma significativa en los años 70 y 80.
Hugo Correa, hombre de pequeña estatura y de imaginación gigantesca; melancólico y algo solitario, pese a su sentido de humor, sin embargo, grato con quienes compartíamos la literatura de ciencia ficción con irrestricto compromiso.
Tuve el agrado de ser su amigo en la época en la cual su creatividad se manifestaba con mayor impulso. Época casi legendaria, donde junto a Elena Aldunate, Andres Rojas-Murfy, Ilda Cádiz, René Vergara y Antonio Cárdenas y otros veinte socios, fundamos, el 28 de julio de 1974, el Club de Ciencia Ficción de Chile, como una rama de las actividades que se desarrollaban en el Instituto Bancario de Cultura, del, en ese tiempo: Banco del Estado.
De esa época, guardo una entrevista que se le realizó y que fue publicada en la revista “Qué Pasa”; en esta da una semblanza de su carácter, de sus orígenes campesinos y su visión de la literatura chilena en su época de plena creación y utopías, y por ello como un homenaje he destacado alguna de sus respuestas y transcribo un artículo de él que se inserta junto a la entrevista.

Tapa del numero 131 de abril de 1962, la ilustración de la cubierta alude al cuento: The last element de Hugo Correa.
Pregunta el periodista:
¿Cómo reaccionaron sus padres ante su temprana inquietud literaria?
- Nunca fui apoyado por mi padre; al contrario. Él era un conservador de la época, agricultor, y pensaba que el escritor no tenía destino, sobre todo en términos económicos. Sostenía que la literatura a lo más podría constituir un hobbie.
Y luego de otras interrogaciones sobre el tema familiar pregunta el periodista:
¿Le causó Julio Verne un impacto fuerte de pequeño?
- Sí, leí mucho a Verne, lo mismo que a Salgari, pero no crea que sólo me gusta ese tipo de literatura. A los nueve años me fasciné también con Dostoievsky, Thomas Mann y Allan Poe.
¿Diría usted que son ellos quienes marcaron en su trayectoria literaria una huella mas profunda?
- Destacaría además los nombres de Poe y Dostoievsky, sumándole aquellos de Wells, Kafka y Lovecraft.
¿Cómo definiría la principal motivación de su obra?
- La cosa fantástica, el otro mundo, el mas allá.
Nos saltamos ahora al escritor. Pregunta el periodista.
¿Volviendo al escritor, requiere usted una determinada condición para escribir? ¿Con que frecuencia lo hace?
-Escribo en cualquier parte, a cualquier hora; no requiero de ninguna condición especial. Pienso que uno siempre tiene el tema, al escritor que le falta tema no es escritor. Por otra parte, no tengo la beatería profesional para pensar que la única forma de escribir es esta: ¡claro que sería bueno también contar con elementos que facilitaran el hacerlo de otra forma!
¿Qué es lo que más le inhibe antes de sentarse frente a la máquina, cuando ya tiene el tema en la mente?
- Mi problema más grande es el lenguaje que voy a usar. Creo que éste debe ser funcional al tema y no al contrario. El lenguaje debe cambiar permanentemente.
¿Quién es el mejor juez de su obra?
- Yo mismo, lo que no quiere decir que no le muestre a algunas personas que me merecen fe las cosas que escribo. Estoy siempre abierto a sus sugerencias, y les hago mucho caso.
¿Quiénes son esas personas?
- Miguel Arteche, por ejemplo, o Carlos Ruiz-Tagle.
¿Qué es lo mejor que usted ha escrito?
- Me parece que “Los Altísimos”, y algunos cuentos que están recopilados bajo el nombre de “Cuando Pilato se opuso”.
Por último, lo personal. El periodista pregunta.
¿Cuáles han sido los momentos más felices de su vida?
- En el terreno personal, el día que nació mi primera hija; en el campo literario, cuando Bradbury en Estados Unidos opinó favorablemente sobre una obra mía[1] y cuando la revista española “Nueva Dimensión”[2] me dedicó un número entero.
¿Contento con su destino?
- Sí. Elegiría mi vida nuevamente.

Dibujo que ilustra el cuento El Veraneante publicado en el N° 8 de Nueva Dimensión.
A continuación, transcribimos íntegro, el artículo del escritor:
¿QUÉ ES LA CIENCIA FICCIÓN?
El escritor norteamericano William Tenn definió a la ciencia -ficción como “la literatura del cambio”. Porque según su autor, “el cambio es el motivo constante de la mayoría de las obras de ciencia-ficción: el cambio sobrevenido en la sociedad humana, en la tecnología, en las costumbres. Los cambios ocurridos en la propia estructura del cuerpo y la mente del hombre”.
Sin duda ésta es la definición que mejor se ajusta a esta modalidad literaria. Así la ciencia-ficción viene a constituirse en la literatura más representativa de la inquietante época que vivimos. Y, también se inserta como anillo al dedo en el llamado impacto del futuro que, según Alvin Toffler, autor de esa expresión, “es un fenómeno de la época, un producto del acelerado paso del cambio dentro de una sociedad. Surge de la impresión de una nueva cultura sobre otra antigua. Es el impacto de la cultura en la sociedad”.
La ciencia-ficción entonces es antes que nada literatura, porque su nombre suele inducir a errores: muchas veces se la confunde con el ensayo científico. Asimismo se le hace nacer de Julio Verne y H.G. Wells. Verne en realidad nunca tuvo una actitud crítica frente al auge tecnológico que previó con tanta lucidez. Como muchos otros utopistas pensaron que la ciencia sería la panacea para todas las miserias humanas. Algo parecido fue la actitud asumida por Wells, aunque el escritor inglés en más de alguna ocasión dejó entrever cierto escepticismo frente al progreso humano.
A la ciencia-ficción le preocupan los problemas humanos del sujeto del cambio, o sea, del hombre. Las teorías científicas , o mejor dicho, el aparato seudo científico que muchas veces rodean a estas, sirve de símbolo, de catapulta para plantear conflictos tales como el de la soledad humana, la incomunicabilidad, el amor, etc. Basta leer a Bradbury o Simak para comprenderlo. Porque en materia de posibilidades científicas todo está dicho, en la práctica. Y aunque un escritor expusiera algo nuevo en este campo, tampoco sería la médula de su obra. Verne, en cambio, podría asombrar a sus lectores con las historias del Nautilius, o el viaje a la Luna, protagonizados por hombres cuyos problemas humanos no eran alterados por las máquinas que utilizaban.
Para escribir ciencia-ficción se requiere talento literario y no científico. Así estos escritores deberán poseer una sólida cultura literaria, y harán mejor en leer Kafka, Proust, Joyce, Faulkner y otros, antes de meterse a leer esa lista interminable de autores que describen mundos habitados por monstruos de dos cabezas, las cuales, no obstante, actúan como si ni siquiera tuvieran una, convertidos en jefes de mafias interplanetarias, o aguerridos Buck Jones y otros inmortales del vaquerismo.
Como cualquiera otra modalidad literaria existen escritores de ciencia-ficción buenos, mediocres y malos. Porque a ciertos críticos les basta escuchar que tal o cual obra es de ciencia-ficción para calificarla “a priori” de mala. En cambio la novela realista o neo-realista es para los mismos críticos buena en sí, aunque su autor bien puede ser Corín Tellados.
La fuente de inspiración del escritor ha sido siempre el mundo que lo rodea. ¿Y hay algo más impactante en la actualidad que el auge tecnológico? Los escritores y artistas en general no podrían permanecer indiferentes ante este fenómeno. De ahí entonces la ciencia-ficción, y el que los temas abordados por sus autores sean siempre universales. Siempre eran los grandes conflictos que aquejan al hombre de nuestros días, apartándose así definitivamente del provincianismo. Porque las comunicaciones permiten al artista actual vibrar con todo cuanto acontece en el mundo, siempre que tenga sus antenas bien dirigidas.
O sea, su vivencia será universal antes que local, sin que por esto descuide lo que ocurre en “su aldea”.
Hugo Correa
Por último, quiero destacar que en este artículo Hugo Correa define su visión de la literatura de ciencia ficción, en él está encerrado la base del encanto de la obra que realizó y que, en varias ocasiones, nos leyera en aquellas apasionadas reuniones del desaparecido Club de Ciencia Ficción de Chile en los salones de Instituto Cultural del Banco del Estado, donde compartíamos con otra grande que ya partió y cuyo homenaje está pendiente, la escritora, Elena Aldunate.
Hugo Correa escribía la ciencia ficción enmarcada en la fantasía pura, pero una fantasía que a diferencia de la tecnología es humana, mucho más ficción que ciencia, muy cercana al realismo mágico con que los escritores latinos se separaron de las vertientes anglosajonas o de otra referencia para proyectar su imaginación.
Estimado Amigo, recibe mi adiós y que ahora estés recorriendo los mundos que imaginastes y que todos recorreremos algún día.
Roberto Pliscoff Vásquez
Ex Secretario y Socio fundador del
Club de Ciencia Ficción de Chile.
En Santiago marzo de 2008.
[1] En 1962 con el respaldo de R. Bradbury y la integradora visión, que el nuevo editor de la revista Avran Davidson estaba implementando, H. Correa publica en las revistas: “The Magazine of Fantasy & Science Ficción” en el N° 131, de abril de ese año: “El último elemento” y en “Internacional Science Fiction” Nº 33 el cuento: “Meccano”, con fecha de julio de 1972.[2] Sin embargo, esta referencial revista ya había publicado en el N° 8, de marzo-abril de 1969: “El veraneante”.
HUGO CORREA, un infernauta en los multiversos de provincia.
Por Marcelo Novoa
Aún se insiste que la Ciencia Ficción (CF) es literatura de evasión, pues está totalmente generalizada dicha idea -entre aquellos que, inclusive, dicen no importarle nada este tema- que la CF sólo se ocupa del porvenir. Esto induce a error y más de una incorrección; pues, primero, presupone que su único tema será imaginar mañanas posibles. Y luego, por lógica consecuencia, esta prospección futurista, termina desconectando a dicha literatura de nuestra realidad actual. Tales disquisiciones erradas, que someten a un sinfín de autores y temas -que llevan casi dos siglos de práctica escritural- a una convivencia forzada con ufólogos y apocalípticos, además de resultar pobre y mezquina, nos alertan, por oposición, sobre una velada segmentación, una sutil subcategorización, útil si se quiere, pero innegablemente, una discriminación más, en suma.
Por ello, un autor nacido en Curepto, cerca de Talca, como es el caso de Hugo Correa (1926 – 2008), o sea, un escritor de región, que extrañamente, se dedica a escribir CF, es ya una anomalía, un dato no computable en la ecuación identidad + productividad = universalidad, con la que suele clasificar a los invisibles autores de provincia, en relación a los Otros, los famosos y por ello, aún más visibles nombres exitosos. Entonces, podemos sostener que nuestro autor de marras, debe ser el más provinciano de los autores de cualquier región, pues su escritura marginal, incluso al margen mismo del canon realista chileno, no tiene un aquí ni un allá, sinó que aún más, puede ser que, imaginariamente, nunca fue escrita.
Para no abundar más en torpes juegos de palabras, oigamos a un auténtico “otro” observándonos: “Entonces bruscamente, en 1959, aparece no sólo una novela sino también un escritor, Hugo Correa y Los Altísimos, que resultó el mejor y más prolífico de su país con una producción de ocho libros de CF. Esto puede no parecer mucho para un período de 30 años, pero tratándose de Latinoamérica y de un escritor no profesional, resulta serlo.” Esta contundente opinión del estudioso francés, Remi-Maure, continua: “Correa es el único escritor chileno de CF que puede exhibir una audiencia internacional: sus historias han sido no sólo publicadas en España, sino que también han sido traducidas al alemán, inglés, francés, portugués y sueco. De todos los chilenos que han contribuido al género, es el único que puede considerarse como un autor de CF. Ninguno de los demás, hasta hoy, ha escrito más de tres libros, de allí su importancia…“. Y esta plusmarca, aún sigue sin ser derrotada.
Decíamos en otra parte que su novela corta “Alguien Mora en el viento”(1959), ha resultado ser una de las obras maestras del género en nuestras letras, tal como lo atestiguan los elogiosos comentarios de Bradbury, o el número completo de la revista española Nueva Dimensión Nº 33, dedicado a su obra. Pues, esta bella y terrible historia de astronautas varados en un planeta que es enteramente gaseoso, los sitúa en una isla vegetal que flota en medio de apremiantes corrientes aéreas, y hace brillar las virtudes literarias de la prosa de Correa, tanto para crear atmósferas opresivas, como para sugerir a través de diálogos breves todo el dramatismo de unos personajes enfrentados a conflictos universales. Aparte del original e imaginativo armazón, esta nouvelle es notable por su tono trágico y los caracteres “demasiado humanos” allí retratados. Esta obra repleta de resonancias clásicas, desde los griegos y hasta Shakespeare, es un perfecto ejemplo de CF sociológica, enunciando en una forma que es a la vez lógica e inquietante, que siempre repetiremos nuestros errores, sea cual sea el planeta que habitemos, pues nunca podremos dejar de parecernos a nosotros mismos.
De todos los infiernos posibles para ser habitados por un escritor de talento, pareciera ser que la CF en Chile es una variante etérea, pero no menos categórica. Piensen, elegir un género casi sin precursores, y aún más, con discípulos que le reconocerán tarde, mal o nunca, en un país tan poco dado a la diversidad, la tolerancia o siquiera, la curiosidad, sitúa a Hugo Correa, como un renegado de su propio futuro, viajando siempre, en una órbita de colisión con nuestra realidad. Aunque su actitud siempre fuera otra, más abierta y por ende, universalista. Como lo demuestran sus propias decalaraciones: “La fuente de inspiración del escritor ha sido siempre el mundo que lo rodea. ¿Y hay algo más impactante en la actualidad que el auge tecnológico? Los escritores y artistas en general no podrían permanecer indiferentes ante este fenómeno. De ahí entonces la ciencia-ficción, y el que los temas abordados por sus autores sean siempre universales. Siempre eran los grandes conflictos que aquejan al hombre de nuestros días, apartándose así definitivamente del provincianismo.”
Por ello, estas palabras de reconocimiento, siempre tardías, quieren reparar en parte esta injusticia cósmica. Y aunque nunca parecieron importarle las críticas o los halagos, su obra medular dentro del panorama de la CF latinoamericana seguirá orbitando nuestras lecturas secretas.
Marzo, 2008.
HUGO CORREA, INMORTAL.
Por Sergio Meier
No pude escribir, inmediatamente, estas humildes líneas de homenaje a Hugo Correa; tal fue el impacto que su fallecimiento me causara. Y es que él ya era una leyenda en vida, convirtiéndose ahora en una figura más grande aún si cabe, que nos sobrepasa cual titán, no sólo de la fantasía y la ciencia ficción nacional, sino de la Literatura y el Arte Universal.
No es una exageración pensar, que de no haber sido chileno, de haber nacido en Estados Unidos o Europa, podría haber tenido posibilidades y reconocimiento mayor, colocándose a la par de Bradbury, Asimov, Clarke, Lem, etc…
¿Por qué Nebulae, Minotauro, Martínez Roca u otras editoriales similares en castellano, nunca pusieron en su catálogo “Los Altísimos” de Hugo Correa? Sin embargo, era una leyenda en vida, puesto que sus libros, escasamente difundidos en el ambiente nacional, corrían como un descubrimiento milagroso, extrañas joyas, por entre las manos de los adolescentes lectores de ciencia ficción.
Así, Hugo Correa fue decisivo para formar mi visión de las posibilidades de la literatura y la imaginación. Si este hombre, un compatriota, era capaz de publicar en medio de un país tan gris y prosaico, ser apadrinado por Ray Bradbury, apareciendo en “The Magazine of Fantasy & Science Fiction” e “International Science Fiction”, y llegar a que se le dedicara un número completo de la revista Nueva Dimensión (signándolo en sus páginas, junto a Borges y Cortázar, como “uno de los escritores fantásticos sudamericanos más conocidos fuera del marco de Latinoamérica”), entonces, era posible soñar con ser un escritor de ciencia ficción chileno y alcanzar el éxito incluso más allá de cualquier frontera.
Mencionar y celebrar sus libros, el rigor y la genialidad desplegada en sus novelas y cuentos, desde el punto de vista más hard de la c-f hasta la belleza más surrealista de su vuelo creativo, hablar de sus mundos, tecnologías, paisajes y personajes maravillosos, es redundar en lo que ya muchos han dicho y seguirán diciendo. Yo me siento honrado de haberlo leído y conocido personalmente, de haber tenido el gran privilegio de estrechar su mano, intercambiar palabras y de compartir incluso el podio de presentación de la antología Años Luz, en la Biblioteca Nacional, contemplando los rostros asombrados del público al verlo y oírlo en carne y hueso.
Siento el orgullo de haber estado junto al sol más refulgente de nuestra galaxia fantástica nacional. Y su fulgor nos cubre, nos envuelve ahora, como en la muerte de toda estrella, convirtiéndose en una nova mágica, que ya nadie puede evitar de señalar por su fuego y tamaño multiplicado.
El estoicismo y la nobleza ejemplar, que Hugo Correa demostró ante el injusto destino, manteniéndose firme en sus ideales de escritor puro, desafiando los prejuicios y cánones establecidos por la generación de su época y del mercantilismo actual, nos hace reflexionar: ¿Quiénes serán lo suficientemente valientes para seguir su ejemplo?
Sin él, los escritores de ciencia ficción y fantasía que se asoman en nuestro país tal vez jamás lo habrían hecho, y es vano decir lo que se destaca entre todos los demás precursores, cuando su partida nos ha movido el eje, el fulcro, el suelo en que pisamos, removiendo brevemente hasta las demás esferas celestiales. Hace mucho que a Hugo Correa un poder más alto le confirió el título de Inmortal, sólo que ahora su obra se ha convertido en el arca de su alma, surcando los espacios siderales como un galeón de luz dorada, brillando para siempre…
Portadas de los libros (hoy inencontrables) de Hugo Correa.

Hugo Correa – Los Altísimos (1a edición – 1959)

Hugo Correa – Los Altísimos (2a edición – 1973)

Hugo Correa – Los Altísimos (3a edición – 1983)

Hugo Correa – El que merodea en la lluvia (2a edición – 1968)

Hugo Correa – El que merodea en la lluvia (1a edición, 1961)

Hugo Correa – Alguien mora en el viento (1959)

Hugo Correa – Cuando Pilato se opuso (1971)

Hugo Correa – Los ojos del diablo (1972)

Hugo Correa – El Nido de las Furias (1982)

Hugo Correa – Donde Acecha la Serpiente (1988)

Hugo Correa – Revista Nueva Dimension Nº 33, España (1972)

Hugo Correa cuento Alter Ego (Magazine Fantasy & Science Fiction 33, Julio 1967)














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Hola amigos, mi nombre es fabio y soy de Curepto, la tierra de Hugo Correa. Hace poco supe que algunas personas tenían pensado en rendirle un homenaje en vida, pero como siempre, se llegó tarde e imagino que esta actividad se pospuso. Pues bien, yo publico un pasquín periódico ( osea, va a imprenta cuando hay plata), llamado ASTEROIDES. Quisiera dedicar y tributar a Hugo Correa emn el próximo número especial de abril, y si bien ya me han llegado algunas colaboraciones, me alegra y emociona al saber que en esta página hay suficiente material como para compartirlo en papel. Es por eso me gustaría si pudieran responderme a esta invitación. La revista es muy limitada de espacio, solo disponemos de 16 páginas, pero les solicito autorización para ocupar el material que ustedes han puesto a disposición. Obviamente, no omitiremos la fuente.
Felicitaciones por la completa cobertura de la obra de este gran escritor y coterráneo.
Un abrazo
estimado fabio
por cierto, puedes utilizar éste y todo el material de nuestro sitio para homenajear al gran hugo correa.
esperamos nuevas señales tuyas.
recibe un abrazo de otro mundo!
mns
Estimado Marcelo
como siempre he tratado de dar la mayor divulgacion a tu espacio y estoy
tratando de que algo salga en la UNAM en México sobre este hecho, porque intento darle un homenaje a este gran escritor.
Sigo atentamente todo lo que informas en tu página y es una alegría y una
tragedia, que sólo la muerte de Don Hugo, pareciera despertar un poco de pasion entre
los lectores y comenzaran a salir de sus refugios atómicos, módulos
espaciales, dimension paralelas o incluso su campo espaciotemporal. Si la
muerte de Hugo (por que es como un amigo, me creo en el derecho de
tutearlo) permite dar un aire fresco a la literatura fantástica o por qué no,
una renovacion, que es lo que parece lentamente estar ocurriendo, sería su
legado póstumo y éste su último viaje sólo sería un nuevo comienzo…
Con cariño, para tu sitio de un pequeño pero sincero amateur
Dr. Jorge Parodi Rivera
Blvd Univeristario 1000
Campus Queretaro-Juriqulla
UNAM Queretaro Mexico
@ Fabio Power: Fabio, que buena la idea de publicar un tributo a Hugo Correa, sería bueno que pudieras enviar una copia a Puerto de Escape, o algún link donde poder encontrarlo una vez publicado, así ampliamos los lectores de la publicación. Saludos.
Hola Marcelo!
Recibe mi saludo fraterno.
Cuando supe del tránsito de nuestro pionero futurnauta:
Instantáneamente recordé nuestra conversación en la fuente de Neptuno acerca del Que Merodea En La Lluvia, el olor a barro, la niñez y Don Hugo Correa…
Ahora leo en mi vieja edición zig zag página 204: …¨Por fin /…/
iba por el verdadero camino. El instante del pacto se aproximaba.
El llanto de las nubes estaba a punto de desencadenarse y entonces el Elegido, comprendiendo su trascendental misión, llegaría hasta él…¨
Es notorio que además, por estos día también partió A. C. Clarke…
Y releo en la página 183: ¨Lo inevitable estaba ocurriendo. Desde la inmensidad del espacio las estrellas hacían burlones guiños.¨
(Pág 127: ¨Si el hombre entreviese que, por encima de sus mecanismos,
existen fuerzas ante las cuales la materia es una limitación¨)
Ciertamente, cuando venga la primera lluvia de este año, el aire y el olor del barro tendrá una nueva y extraordinaria melancólica dimensión.
(Ahí estaremos todos -nuevamente- merodeando a luz de los Altísimos.)
Un abrazo,
Rafael Pulgar Hills.
Gracias por preocuparse por mi padre recientemente fallecido, yo pienso que fue el mejor exponente de la Ciencia Ficción pesada en Latinoamérica, sólo comparado con los grandes escritores anglo- parlantes, tales como: Isaac Asimov, Aldous Huxley, Ray Bradbury, H.G. Wells, A. Clark, G. Orwell, G. Lukas, J..R. Tolkien, W. Gibson, C.S. Lewis, Mary Shelley, E. Alan Poe, H.P. Lovecraft, Algernon Blackwood y otros escritores de vanguardia. Nunca fue reconocido como un escritor de primera categoría en su país, Chile. No fue laureado con el Premio Hugo, así como el premio Nacional de Literatura de Chile, siendo que ambos premios lo merecía con creces. De nuevo le agradezco por rendirle homenaje a la persona de mi padre.
Un abrazo.
Alejandro Correa Rueda
Estimados amigos y conocidos de LLUVIA ACIDA:
Desde Magallanes les enviamos un saludo afectuoso. Y junto con él, el link para que vean un video editado en homenaje al recientemente fallecido autor, Hugo Correa, gran escritor chileno de Ciencia Ficción. La música corrsponde a un tema llamado “Los Títeres” (cita a un libro de Hugo Correa), incluido en nuestro primer disco “Simulación” (1996). Aquí va el link y espero que lo disfruten.
http://www.youtube.com/watch?v=SdzLl6cmQ24
Saludos!
Rafael Cheuquelaf
http://www.lluviaacida.cl
http://www.myspace.com/lluviaacidapatagonia
Gracias Rafael, super buena la musica, reconfortante, te pasates. Un saludo urbano.
Alejandro Correa
Gracias, don Alejandro! Es lo mínimo que podíamos hacer por la memoria de alguien que iluminó nuestra imaginación. Un saludo afectuoso desde la Patagonia
Rafael Cheuquelaf
http://www.lluviaacida.cl
Muchas Gracias Amigos de Puerto de Escape!
Por supuesto que tendrán noticias de la próxima edición de ASTEROIDES. Ya han llegado colaboraciones y el número está prácticamente armado. Trataremos de sumar el cuento in extenso “Alter Ego”. (lo elegimos por la extensión para lo reducido de las páginas que disponemos.)
Saludos cureptanos
Fabio Power
(superhero & cartoonist)
lamento que allan llegado tan tarde hasta mi las noticias de este gran escritor nacional, los comentarios que an dejado y las notas que he leido sobre la obra de H.Correa solo me hacen pensar ¿donde puedo encontra alguno de sus libros?
son realmente “inencontrables” espero que no.
solo me queda unirme a vuestro homenaje.
porque el se a convertido en un inmortal.
estimado m. lobos
los altísimos, 3ª edición (nuevo, de paquete) nos los puedes encargar por email a:
puertodeescape@gmail.com
atte
Nos enteramos que Santillana publicará las obras completas de Hugo Correa. enhora buena!
Gran idea de Santillana de publicar la obra de Hugo Correa. El está vigente y seguirá por mucho tiempo
alimentando nuestra imaginación, porque escribe del futuro donde habitó adelantandose a todos.